El blog de 道


Siete etapas de iluminación de Thusness/PasserBy (I)
09/09/2014, 2:38 pm
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Inicio otra traducción de un texto:

http://awakeningtoreality.blogspot.com.es/2007/03/thusnesss-six-stages-of-experience.html


 

Siete etapas de iluminación de Thusness/PasserBy

Publicado por: Wei Yu

(Escrito por Thusness/PassserBy)

Nota: Estas etapas no son nada autoritativo, son simplemente por compartir experiencias. El artículo “Sobre Anatta (No-Yo). Vacuidad, Maha y Normalidad y Perfección espontánea [no traducido aún] es una buena referencia de estas 7 fases de experiencia. Las seis etapas originales se han incrementado a estas 7 fases de experiencia, con el añadido de la fase 7: “Presencia es Espontáneamente Perfeccionada” para que los lectores puedan entender que ver la naturaleza de la realidad como la base de toda experiencia que es Siempre Eso, es importante para que se dé la ausencia de esfuerzo.

Basado en: http://buddhism.sgforums.com/?action=thread_display&thread_id=210722&page=3

(Escrito por primera vez el 20 de Septiembre de 2.006, Última actualización: 27 Agosto 2.012)

Fase 1: La experiencia de “Yo Soy”

Fue hace unos 20 años atrás y todo comenzó con la pregunta: “Antes del nacimiento, ¿quién soy yo?” No sé por qué pero esa pregunta parecía capturar todo mi ser, podía pasar días y noches simplemente sentado concentrado, sopesando esta cuestión; hasta que un día todo pareció llegar detenerse completamente, no surgió ni un solo hilo de pensamiento. Había simplemente nada y completamente vacua, solo esa sensación pura de existencia. Ese mero sentido de Yo, esa Presencia, ¿qué era? No era el cuerpo, ni el pensamiento pues no había, no había nada, solo la propia Existencia. No había necesidad de que nadie autenticara este entendimiento.

En el momento de la realización, experimenté un tremendo flujo de energía siendo liberada. Era como si la vida se expresara a sí misa a través de mi cuerpo y yo no era nada más que esa expresión. Sin embargo en ese momento del tiempo, todavía era incapaz de entender completamente lo que esta experiencia era y como había malinterpretado su naturaleza.

Fase 2: La experiencia de “Yo Soy Todo”

Parecía que mi experiencia tenía el apoyo de muchas enseñanzas Advaitas e Hindus. Pero el gran error que cometí fue hablar con un amigo budista. Él me habló de la doctrina de no-Ser, sobre el no “Yo”. Rechacé esa doctrina de plano pues estaba en directa contradicción con lo que había experimentado. Estuve muy confundido un tiempo y no pude apreciar el por qué Buddha enseñó esa doctrina y peor aún, hacerla un sello del Dharma. Hasta que un día, experimenté la fusión de todo en “mi” pero de alguna manera no había “yo”. Era como un Yo “sin yo”. De alguna manera acepté la idea de “no yo” pero entonces todavía insistía en que Buddha no debería haberlo expresado de esa manera…

La experiencia fue maravillosa, como si estuviera totalmente emancipado, una liberación total sin fronteras, me dije a mi mismo “estoy totalmente convencido de que ya no estoy confundido”, así que escribí un poema (algo como lo que sigue):

Soy la lluvia
soy el cielo
soy el azul
el color del cielo
Nada es más real que Yo
Así que Buddha, Yo soy Yo.

Hay una frase para esta experiencia: Donde sea y cuando sea que ES, ese ES soy Yo.

Esa frase era como un mantra para mi. A menudo la usaba para llevarme de vuelta a la experiencia de la Presencia.

El resto del viaje fue desarrollar y refinar más esta experiencia de Presencia Total, pero de alguna manera siempre había un bloqueo, este “algo” me impedía recapturar la experiencia. Era la inabilidad para “morir” totalmente en la Presencia total.

(continua)


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Por alguna razón, tengo siempre la impresión de que en los testimonios que de alguna manera se encuentran en el área de influencia advaita; tras la narración de alguna experiencia “extraordinaria” referida por el narrador, narración en la que se describen acontecimientos extraordinarios de conciencia alterada, acompañados de “sentimientos” de “despersonalización”, de “fusión”, de “muerte” simbólica, de “vacio” de pensamientos, etc. siempre se afirma un resto. Siempre reaparece algo que es llamado “Presencia”, “Ser”, etc.

… y siempre me queda la duda de si por las vías de la negación del “yo”, uniéndolo a la afirmación subsiguiente de un “Yo” (verdadero, etc.), o bien del “Ser” (habitualmente escritos con mayúsculas), no se estaría, simplemente, reintroduciendo al “yo” (al pequeño yo, al de toda la vida) por la puerta de atras.

Y, por favor, que no se me replique respondiendome que (también) en el budismo (sobre todo mahayana) se habla a veces del verdadero yo, etc.; que esto ya me lo sé y que no es a donde apunta mi pregunta, pues ya se que en todas partes pueden crecer uvas.

Advertencia para navegantes. Prevenir frente a la ontologización -pecado intelectual crónico en occidente, pero no por ello desconocido en oriente; y en el que incurriría, también, el solipsismo- no es, necesariamente, afirmar el nihilismo.

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Comentario por Roberto Poveda

Yo creo que en el primer párrafo tienes la respuesta, Roberto. Uno pone una etiqueta a algo, yo el primero, y a partir de ahí en nuestros próximos encuentros con eso vemos la etiqueta en lugar de aquello que deberíamos observar.

Está muy bien lo que dices por otro lado sobre la prevención de la ontologización, pero diría, con lo poco que sé del mundo Advaita, que apuntar a una entidad y referirse a ella no es más que una estratagema para apuntar a lo mismo que apuntan todas las prácticas. Así en Nisargadatta, p ej, la persona es un puente para la consciencia, la consciencia lo es para la presencia y ésta para lo innombrable, para el vacío, para, en definitiva, aquello que está más allá de las palabras.

¿Qué ésto puede ocasionar problemas y desviaciones indeseadas?

Por supuesto. Como todas las prácticas. No creo que de una estratagema o herramienta se pueda decir mucho sin ver quién y cómo la está manejando. Un martillo no es más perfecto cuando esta correctamente diseñado y bien guardado en la caja de herramientas sino cuando las manos adecuadas hacen buen uso de él.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

no se estaría, simplemente, reintroduciendo al “yo” (al pequeño yo, al de toda la vida) por la puerta de atras.

Depende lo que entiendas por reintroducir. En la experiencia de IAM no se elimina el ego, solo se transciende, asi que sigue allí. No hay reintroducción porque no se va.

Pero el Ser al que se refiere al Advaita como “verdadero” es la consciencia pura. En eso por supuesto se distingue del budismo, pero tampoco es reintroducción de nada, porque hasta el momento de la realización de IAM, la creencia de que uno es consciencia, es solo eso, creencia, no vivencia.

Otra cuestión es que incluso tras la realización de IAM, el “ego” pueda re-identificarse por la puerta de atrás e ir cayendo poco a poco de nuevo al estado anterior.

Eso sí puede pasar y de hecho Adyashati explica que le pasó…

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Por cierto, que no lo he dicho, el autor de estos textos es un practicante de budismo Mahayana Zen/Ch’an o como se llame a este en Singapur hoy día (que no sé como es)…

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Una pregunta directa. Por decirlo asi, de practicante a practicante: ¿De qué sirve el coleccionismo de fases, etapas y “logros”? ¿Qué haces cuando te sientas con todo eso? ¿Darle vueltas en la cabeza y arruinar tu zazen? o ¿Qué haces con todo eso durante el resto de tu vida cotidiana? ¿Darle vueltas y despistarte y arruinar tu vida cotidiana?.

Lo digo por que, durante años, uno de los principales obstáculos con los que me enfrentaba como practicante de zen-zazen era precisamente el zen, que no paraba de dar vueltas en mi cabeza, normalmente en forma de discusiones imaginarias con otros practicantes, durante mis sentadas.

Hace unos meses me decidí a atreverme a algo que llevaba dandome vueltas en la cabeza desde hacía tiempo, un retiro en solitario, 5 días seguido a razón de 8 horas de práctica de zazen, más el tiempo de cocinar (con cuidado y atención) para el único participante de aquel retiro, comer, fregar y dar un paseo de una hora diarios. Y uno de lo mayores “beneficios” que he obtenido de aquel retiro ha sido (comenzar a) curarme del zen practicando el zen (aunque aun me falta bastante para curarme de esta insidiosa enfermedad… como demuestra el hecho de que esté aquí escribiendo esto).

¿Os suena de algo esta… confesión? 😉

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Comentario por Roberto Poveda

Qué bueno, Roberto!

Me parece una magnifica idea lo del retiro en solitario y, casualidades o no, es algo que ha empezado a rondar mi cabeza recientemente. ¿Podrías dar algun detalle más sobre la experiencia? ¿Notaste que faltara algo importante? ¿Repetirías? ¿Algún aviso para navegantes?
A ver si antes de que acabe el mes consigo organizarme para hacer uno, aunque sea de fin de semana.

En cuanto a las preguntas, desde hace tiempo me pregunto lo mismo que tú, es decir, no encuentro el sentido las fases, etapas, logros, más allá del contexto en el que surgieron y como herramienta en manos de un maestro y para unos díscipulos concretos. Es más, no creo que ninguno de los que entramos a leer aquí con asiduadidad ni su autor pueda estar realmente interesado en este tipo de cosas más allá de la curiosidad o de alguna utilidad secundaria y puntual. Es decir, el hecho de que yo no le encuentre ninguna utilidad ahora no quiere decir que entienda que en algún momento la pueda tener para mi o para otro. Relativizando su importancia puede verse con un poco más de claridad su utilidad.

Por último, me sumo a la afirmación y al reconocimiento de que uno de mis mayores obstáculos en mi práctica es el propio zen, alimentando una búsqueda insaciable y la identificación con el “buscador/meditador”.

Un abrazo y gracias por unas palabras tan honestas.

P. D: No caigo ¿A qué debería sonar esta confesión?

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Comentario por Radamantis

Estoy de acuerdo respecto a la utilidad relativa de unos u otros métodos dependiendo de la situación concreta (épocas, lugares, personas, enseñantes…). En cualquier caso un “método” que puede ser valido en una situación determinada deberá de ser practicado, si solo especulamos sobre él ni ahora, ni nunca, servirá ni ha servido más que para extraviarnos.

Sobre el retiro en solitario. No se trata ahí de satisfacer nuestro capricho, estar solos unos días, que nadie nos de por saco, sentarnos un ratito cuando se nos antoje, en definitiva hacer lo que nos apetezca. No se trata de unas vacaciones. Tampoco se trata de someternos a ninguna ascesis, intentar llegar a nuestros límites, de forzar nada. Se trata tan solo de practicar, en serio, pacíficamente, sin pretensiones ni condescendencias respecto a uno mismo y también sin abusar de uno mismo (la ascesis es abuso, la condecendencia es abuso).

Primero uno ha de plantearse libremente esta cuestión y libremente decidirse (o no). No hay nada que obligue a ello, no hay tampoco ningún beneficio que esperar, más que la propia práctica.

Para poder responder a estas cuestiones, y no engañarse respecto a uno mismo y lo que pretende, creo que es necesario y bueno que la práctica propia esté suficientemente consolidada, que se tenga una cierta experiencia y se conozcan de antemano un poco las dificultades que vas a poder encontrar, en tu exterior y en tu interior.

En mi caso, y para no extraviarme, o si se quiere, para poder ejercer adecuadamente los roles de “maestro” y “discípulo” (ya que vas a ejercer ambos), previamente al comienzo del retiro diseñé con cuidado un programa (separando, pues, los tiempos), tan detallado como si se tratase del programa de una seshin diseñada para muchos, y después hay que seguirlo lo más escrupulósamente posible, cambiando solo aquellos detalles que la realidad, y no nuestro capricho, imponga.

Tiempos dedicados a la meditación, pero también el tiempo necesario para cocinar para uno mismo y el tipo de comidas, el tiempo para comer, para limpiar lo que hayas ensuciado, horas de acostarse y despertarse, etc. En mi caso, como comenté, también incluí un tiempo para el estudio y un paseo de una hora diaria, que viene bien para las piernas y para conciliar el sueño, aunque estos dos últimos detalles los puse, en el fondo, lo confieso, para aliviar un poco el tiempo de meditación (mi experiencia previa, junto a otros, era de un máximo de 11 horas de meditación sentada diarias, pero al estar solo y no estar seguro de cómo iba a responder, decidí reducirlas a 8 horas) y son en realidad prescindibles.

Todas las actividades durante el retiro son importantes. No se trata de centrarse solo en la meditación y después comer cualquier cosa y tener el sitio en el que estés hecho una pocilga. Elegir un lugar adecuado, donde no vayas a ser molestado, también es importante. Se trata de ser el propio “maestro” de uno, compasivo y cuidadoso con el “discípulo”, pero a la vez sin ser condescendiente.

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Comentario por Roberto

Doy, por supuesto, estas indicaciones por que mi práctica, desde un principio es y ha sido shikantaza, que se trata de una práctica extremadamente simple, en sus comienzos no necesariamente fácil, todo lo contrario, pero sí simple.

Si uno sigue otra práctica, por ejemplo koan, que al parecer requiere de “maestro” y “discípulos” diferenciados físicamente y presentes simultaneamente (para dokusan), o la práctica de uno se basa en respiraciones, o es tántrica, o de otro tipo. No tengo experiencia y puede que sea necesario plantear las cosas de otra manera.

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Comentario por Roberto

La pregunta es pertinente, ¿para qué sirve esto? pero me sorprende que la pregunta no sea también ¿pero crees que todo esto le ocurre realmente? pues si realmente se cree que el practicante está contando su experiencia real, me sorprende que no os parezca interesante leerla y aprender, por ejemplo él comenta como a medida que obtiene realizaciones su práctica y su actitud ante la realidad debe cambiar para no “atascarse”.

Es decir, el valor del documento es entender que no hay ni UNA gran realización, ni UNA gran práctica, sino que el practicante debe adaptar su actitud y práctica al momento de conocimiento en el que se encuentra. Esa es la enseñanza principal.

UN ejemplo sencillo: la autoindagación (¿Quién soy yo?) es una práctica muy útil para la realización de la Presencia, IAM o como se quiera llamar, pero a partir de ese punto es totalmente inutil, no es más que una pérdida de tiempo. Pienso que es bueno saberlo cuando te encuentres en ese momento.

Pero que lo haya estructurado en 7 capítulos es irrelevante, podeis quitar los capítulos y leerlo como el relato de la experiencia personal de un practicante budista de Singapur.

Y si realmente, ni aún así parece tener valor, pues nada, al siguiente blog… 🙂 🙂

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Bueno, puede que la cuestión se dé en el presupuesto que dices: “si se cree que el practicante está contando su experiencia real […] a medida que va obteniendo realizaciones“.

¿Quien dice que va obteniendo algo, obtiene en realidad “algo”, o (proclamándolo) solo lo obtiene en su cabeza?

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Comentario por Roberto Poveda Anadón

Interesante cuestión. Pero habría que devolverte la pregunta 1o por si tu pregunta va dirigida como duda sobre lo que se puede obtener o sobre que haya algún avance en general o en particular en el caso de
Wei Yu.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

Respecto a lo que preguntas, creo que lo mejor sería que te remitieras al “Sutra del diamante”. Allí encontramos, por ejemplo:

“7. De nuevo, el Bienaventurado, dijo así al venerable Subhūti: «¿Qué piensas Subhūti, el Así Ido ha realizado quizás un dharma particular como el insuperable completo perfecto despertar o hay alguna enseñanza que haya sido mostrada por el Así Ido?» Oídas estas palabras el venerable Subhūti respondió así al Bienaventurado: «Por cómo comprendo aquello que el Bienaventurado ha dicho, el Así Ido no ha realizado un dharma particular como el insuperable completo perfecto despertar ni tampoco mostrado alguna enseñanza. ¿Y por qué? Porque el dharma que ha sido completamente conocido y mostrado por el Así Ido no puede ser agarrado ni expresado y no es un dharma ni un no dharma. ¿Y por qué? Porque las nobles personas sobresalen en lo no construido».”

o también:

“9. […] Dijo el Bienaventurado: «¿Que piensas Subhūti, quizás aquel que no retorna más piensa: “¿Ha sido realizado por mi el fruto del no retorno”?» Dijo Subhūti: «Ciertamente no, oh Bienaventurado, aquel que no retorna más no piensa: “Por mí ha sido realizado el fruto de aquel que ya no retorna””. ¿Y por qué? Porque no hay ningún dharma a realizar como “el no retorno”. […] Si, oh Bienaventurado, un arhat pensase: “Por mi ha sido realizada la condición de arhat” entonces se tendría en consideración como un yo, se tendría en consideración como un ser, se tendría en consideración como un viviente, se tendría en consideración como una persona.”

Etc. Este sutra es fundamental dentro de la tradición zen, por ejemplo, la agiografía de Hui Neng, el sexto patriarca a partir del cual se desarrollan todas las corrientes existente en el zen (soto, rinzai, obaku, etc.), dice que Hui Neng “alcanzó” el “despertar” oyendo este sutra (el sentido de las comillas, en este caso, es enfatizar que no se trata ni de alcanzar un despertar ni de no alcanzarlo, sino que el uso profundo de estos términos a lo que apunta es a alentar a los practicantes a seguir y profundizar en su práctica, no a definir cosas).

En estos días estoy acabando de revisar la traducción del mismo, comentada por Mauricio Yushin Marassi, y espero poder ponerla dentro de poco a vuestra disposición (y a la de otros).

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Comentario por Roberto Poveda

En realidad lo que dicen los textos es que Hui Neng se iluminó oyendo ese sutra.

Sin comillas algunas: Se iluminó.

Igual que otros tantos en sutras y fuera de ellos. Para empezar el propio Buddha, tal como dice la tradición. En un lugar concreto y a una hora concreta.

Lo cual no es prueba de nada, más que de que cada uno elige el sutra (e incluso la traducción de un sutra) que da cobertura a su idea o doctrina e ignora los que no, siempre ha sido así.

Y los hay para darle cobertura a todas. 🙂

Eso ni da razón ni la quita a esa idea o doctrina que planteas. Pero nunca está de más leer los sutras. Gracias por el aporte.

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Sé lo que pone el sutra del estrado. También sé que según la agiografía chan clásica de Bodhidharma este atravesó un gran río subido en una ramita, tras la famosa charla con el emperador, y que, tras morir, resucitó, abandonando su tumba y convirtiéndose en un inmortal, y que en muchos sutra Buda se teletransportaba y era capaz de leer los pensamientos. Por no hablar de los portentosos poderes mágicos del laico Vimalakirti.

Los sutra no describen realidades históricas ni acontecimientos reales. Son de caracter alusivo, religioso; textos escritos por personas inmersas dentro de un pensamiento de carácter mítico, medieval, mágico, personas que no contaba con otras herramientas más que las que les eran propias. Pero nosotros, hoy, hemos de pensar desde los parámetros que nos son propios.

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Comentario por Roberto

Cierto es que los sutras son casi fantasiosos, por eso me sorprendía que citases uno como argumento.

Y de hecho son más fantasiosos cuanto más antiguos.

El Lankavatara sutra se cree que es del siglo IV y el del estrado entre el VIII y el XIII (por cierto el único sutra de un practicante Zen)

Pero vaya, más fiable me parecen los testimonios de las gentes del siglo XXI, por supuesto.

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Está bien, pero hubiese sido más interesante una respuesta más personal en lugar de un sabido porque lo dicen los sutras o porque lo dice la tradición del zen. A fin y al cabo no somos monjes eruditos de Vietnam cumpliendo los preceptos de una tradición.

Está más que clara la idea, pero también está claro que el poner experiencias de este ámbito en palabras conlleva inexactitudes, imprecisiones y términos que sugieren y evocan más que definen o describen.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

Di una respuesta más personal al describir, según me pediste, el retiro solitario. Ahí, en realidad, estaba hablando del nirvana… y de su identidad con el samsara…

Aquello, como todo lo que es experiencia, ya pasó.

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Comentario por Roberto

Pero Roberto, ¿no defendías hace poco que “todo es mente”? Por supuesto que lo que obtiene solo lo obtiene en la mente… ¿dónde si no?

Parece como si hubiera una teoría de la que nos guste hablar y cuando algo de eso parece que queda plasmado en alguien “de nuestro mundo” y nos cuenta su experiencia, se llame Dharmi, Soh, Thusness, Kyle, Leo, Piotr, etc… (hay tantos…) nos giramos y pensamos “no, imposible, no puede ser, la teoría sí, pero ellos no, no puede ser”.

En todo caso encuentro muy respetable que no se crea lo que escribe ese señor. Hay cientos que reportan historias parecidas y liberación del sufrimiento, pero si no se cree, no se cree, no hay mucho más que hablar al respecto.

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En un contexto budista zen el término “mente” alude a algo distinto a lo que podríamos denominar “pensamiento discriminativo”, o más exactamente a aquel pensamiento que es generado dentro de la esfera de lo que se llama “los tres venenos” (apego, odio e ignorancia), que es a lo que yo me refería cuando decía “cerebro”.

Por otra parte, en mi caso, no existe propiamente una teoría de la que me guste hablar. El budismo zen no es una teoría (cuando algo de ese orden existe es puramente con caracter provisional), sino una práctica; tanto de caracter interior como, sobre todo, físico, corporal. Es principalmente con nuestro cuerpo (inseparable por otra parte de nuestra subjetividad, por lo menos a los efectos de lo que aquí hablamos) que nos sentamos, que cocinamos, que atendemos a la carretera cuando conducimos, etc.

Por otro lado, por lo menos en mí caso, no es la práctica formal lo que me preocupa, ya que en ese caso es evidente cuando practicas shikantaza (o por lo menos después de un tiempo de práctica, y cuando no confundes esta práctica con otras cosas) que el ser de uno y lo que ante uno acaece son inseparables, idénticos o, por decirlo usando la terminología de los veda, que “yo soy eso” (sin mayúsculas ni para “yo”, ni para “soy”, ni para “eso”). No hay ningún problema hay. Es más bien la resolución de las contradicciones entre la práctica formal (y lo que ello implica y enseña, es decir a lo que nos “despierta”) y la vida cotidiana aquello a lo que actualmente dirijo mi atención y esfuerzo. Esta, creo, es la gran cuestión.

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Comentario por Roberto Poveda

“Di una respuesta más personal al describir, según me pediste, el retiro solitario. Ahí, en realidad, estaba hablando del nirvana… y de su identidad con el samsara…”

Y te agradezco de corazón nuevamente una descripción tan detallada de tu experiencia.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

“la verdadera libertad está en la espontaneidad. Abandónate a la cesación total y todo es simplemente Eso”

Aunque el fragmento copiado está en la continuación y no en esta parte, creo que viene al caso ponerlo aquí a cuento del debate sobre la utilidad.
¿Qué opináis? ¿Es verdaderamente tan “sencillo” como eso? La verdad es que el yo opone mucha resistencia a que actuemos así y eso puede ser un indicador, pero ¿Es vdaderamente así para cualquier cosa que se me ocurra espontáneamente? ¿Si se me ocurre robar espontaneamente porque estoy mal de dinero estoy actuando de un modo más libre que si sufro las penalidades de buscar trabajo?

Por otro lado, ya dije que considerando su importancia relativa, como mapa del terreno sobre el que vamos a navegar, estos textos sobre experiencias de personas como nosotros resultan útiles e interesentes. Lo único que no hay que olvidar es confundir el mapa con el territorio y no escatimar en prudencia a la hora de interpretar lo que se lee.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

¿Si se me ocurre robar espontaneamente porque estoy >mal de dinero estoy actuando de un modo más libre >que si sufro las penalidades de buscar trabajo?

Si robas, es que ESO era así, porque no hay un “se me ocurre robar”, pues implica suponer un sujeto decidiendo… un sujeto que no existe…

No hay un “se me ocurre”. Yo no robo porque no se han dado las circunstancias para ello y doy gracias. 🙂

Espontaneidad, como todo palabro, está sujeto a múltiples interpretaciones, seguramente si seguimos la definición de la RAE se nos quede corta para lo que quiere decir PasserBy.

Pero espontaneidad aquí puede interpretarse como sinónimo del WuWei Taoista, no-acción o fluir con el tao.

En este caso además PassserBy está planteando una verdad relativa al momento de sabiduría en que se encontraba cuando expresó tal cosa.

Como comentaba antes, ese es el valor de este documento, ver como este practicante concreto resolvía sus bloqueos. No tiene porque aplicar a todos los casos, pero tiene su valor…

Es decir, creo que lo que dice PasserBy, es que en su caso el bloqueo que le impedía experimentar la Presencia totalmente, lo resolvió mediante esa aceptación de lo que ES y esa espontaneidad que surge de librarse progresivamente de los pensamientos auto-referentes.

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Sí, pero no.

Una cosa es afirmar que el mundo de los fenómenos, de las entidades separadas, de la libertad no tiene realidad intrínseca y otra es negarle toda realidad.

Yo decido robar o no, al igual que decido sentarme al cojin o no o escribir este texto. Hacer una cosa u otra tiene sus consecuencias y anque solo sea por cuestiones de ética y de responsabilidad, uno no puede negar la realidad relativa de éste plano aunqueno tenga existencia por sí mismo. Si todo se explicara o resolviese con una suerte de fatalismo en el que todo depende de que se den las circunstancias adecuadas, uno puede quedarse tumbado hasta que considere oportuno que ha interpretado correctamente que se han dado esas circunstancias adecuadas.

Por lo demás, muy de acuerdo con la explicación sobre la espontaneidad.

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

Si no tienes libertad, no tienes libertad para elegir quedarte tirado esperando. Y por eso no lo haces…

Y sí, en ausencia de Yo ¿quién decide? ¿quién sostiene esa supuesta libertad de elección? Origen dependiente de la acción, es decir causas y condiciones.

La cosa va más o menos de esto:

https://petitcalfred.wordpress.com/2014/03/23/decision-voluntad-y-futuro/

Si te apetece podemos charlar al respecto en ese artículo

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“Yo decido robar o no, al igual que decido sentarme al cojin o no o escribir este texto. Hacer una cosa u otra tiene sus consecuencias y anque solo sea por cuestiones de ética y de responsabilidad, uno no puede negar la realidad relativa de éste plano aunque no tenga existencia por sí mismo”.

Por supuesto que uno puede “decidir” robar y robar de hecho; y por supuesto que después de hacerlo le pueden caer un par de “yoyas” (o una “trisca” de ellas) o dos disparos. De tal manera que a la siguiente ocasión, naturalmente, puede “decidir” no robar.

En todo caso, si virtualmente en tu personalidad no hay restro ni experiencia ni deseo de esa posibilidad, la cuestión ni se plantea… sencillamente no robarás.

“Si todo se explicara o resolviese con una suerte de fatalismo en el que todo depende de que se den las circunstancias adecuadas, uno puede quedarse tumbado hasta que considere oportuno que ha interpretado correctamente que se han dado esas circunstancias adecuadas”.
Uno puede, efectivamente, quedarse tumbado esperando, pero si eso no va para nada contigo, si no lo sientes dentro (y todo esto de nuevo por “programa” o condicionamiento), no lo harás aunque lo intentes (y a los 10 minutos te podrías levantar dando un resoplido de alivio).

Finalmente, tan arbitrario sería hablar aquí de fatalismo como de libertad, todo ello son como sabemos conceptos, abstracciones imaginarias de la “totalidad no-dual”; lo cual es otro concepto, ni real ni no real, ni verdadero ni falso, como todo lo que he escrito (“yo”?) aquí.
😉

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Comentario por Freeman

Sí, quizá más práctico que discutir si somos libres o no, es observar como funciona nuestra mente momento a momento, luego cada uno en función de su idea de lo que es libertad decida si es libre o no desde el conocimiento de lo que es y como funciona.

En todo caso, el concepto de libertad entendido normalmente por la gente es el de “no coaccionado de forma directa e intencional por otros seres humanos en mis decisiones o no limitado de la misma manera en mis acciones”.

Ese es el sentido habitual de la palabras libertad en política o sociedad.

En ese sentido se puede luchar por esa libertad. Por supuesto.

Muchas reacciones negativas ante la obviedad del no-libre-albedrío son debidas a que se piensa que de alguna manera se está poniendo en tela de juicio lo anterior. Y no es el caso.

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Hablando por hablar (tengo cuatro dias de fiesta seguidos 😀 y hasta dentro de un rato no me voy a la montaña :D).

Me venía ahora a la cabeza que si a uno le persigue la policía, siente su libertad coartada. Si a uno le persigue un tigre se siente en una situación que debe resolver, punto.

Este ejemplo muestra con claridad la diferencia mental que plantea una “visión” u otra, es decir una u otra forma de ver el mundo, y como la forma en que vemos el mundo condiciona nuestras reacciones mentales.

Si crees que el tigre no tiene libertad, no hay conflicto mental, solo acción. Si crees que la policía tiene libertad hay conflicto mental, frustración, odio, rencor, etc…

Esto es también en parte una respuesta a las personas que (normalmente porque se resisten a creer en el no-libre-albedrío) preguntan con ánimo de descartarlo y no penasr más en ello ¿pero todo esto sirve para algo en un contexto de espiritualidad? ¿no es mera metafísica? ¿hablar por hablar?

No. No lo es, como muestra el ejemplo anterior o miles en los que os podais pensar.

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“Me venía ahora a la cabeza que si a uno le persigue la policía, siente su libertad coartada. Si a uno le persigue un tigre se siente en una situación que debe resolver, punto”

Sí, pero no.

Se puede plantear desde el punto de vista de que el tigre también tiene libertad para elegir que cazar; lo que ocurre es que yo no puedo hacer nada para cambiar la motivacion que lleva al tigre a perseguirme hasta cazarme pero sí puedo actuar para cambiar las que tiene el policía. Mientras, el problema de la libertad sigue intacto.
De hecho, me recuerda bastante a esa fase de la práctica en la que creemos que la mente es nuestro enemigo y nos dedicamos a perseguirla y eliminarla no consiguiendo otra cosa que alimentarla al prestarla tanta atención.

Creo que atajarlo desde una perspectiva tan metafísica nos lleva al callejon sin salida de negar facilmente su existencia como creencia (de hecho, tú mismo, estimado Tao, hablas de gente que cree en una cosa o en otra) pero sin que eso nos sirva de gran ayuda frente a los problemas prácticos que conlleva toda toma de decisiones.

Un abrazo y que disfrutes de la montaña.

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Comentario por Radamantis

“Este ejemplo muestra con claridad la diferencia mental que plantea una “visión” u otra, es decir una u otra forma de ver el mundo, y como la forma en que vemos el mundo condiciona nuestras reacciones mentales.
Si crees que el tigre no tiene libertad, no hay conflicto mental, solo acción. Si crees que la policía tiene libertad hay conflicto mental, frustración, odio, rencor, etc…”

Muy bueno esto. Un corolario de esto podría ser que, el sufrimiento no viene dado tanto por los hechos en sí como por los pensamientos, la actitud o el enfoque que uno se cree o sostiene con respecto a aquellos hechos.

Feliz finde montañoso 🙂

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Comentario por Freeman

Se puede plantear desde el punto de vista de que el tigre también tiene libertad para elegir que cazar; lo que ocurre es que yo no puedo hacer nada para cambiar la motivacion que lleva al tigre a perseguirme hasta cazarme pero sí puedo actuar para cambiar las que tiene el policía.

Mientras te persigue un policía difícilmente puedes cambiar su actitud, y aún así sientes que se ha cometido una “injusticia”.

Es otra ficción que esté en nuestras manos convencer a nadie de nada. Sí es cierto que somos otra causa más de las infinitas que provocan sus acciones pero sabemos que a menudo incluso intentar convencer da los frutos opuesto y radicaliza al otro. Porque incluso el mejor dialectico solo es una influencia más en la vida de esa persona.

Tras la idea de que puedes cambiar al vecino o a la pareja (otro gran drama) está la idea de nuevo de libertad, cuantas veces pensamos “me hace daño porque quiere” y cuan pocas veces “a saber por qué me hace daño”.

Idem con la idea de injusticia antes comentada. En el planeta Tierra no hay ni justicia ni injusticia más que en la esfera de lo humano, ¿por qué? porque esta también tiene en el fondo la idea de que “el otro pudo actuar de otra manera pero no quiso”. En el resto del mundo (animal) solo hay… acciones…

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Un corolario de esto podría ser que, el sufrimiento no viene dado tanto por los hechos en sí como por los pensamientos, la actitud o el enfoque que uno se cree o sostiene con respecto a aquellos hechos.

¡Por supuesto! Sino el fin del sufrimiento sería imposible, es por eso que Samsara no es diferente de Nirvana. Solo los separa tu actitud mental.

Esa actitud mental puntual en cada momento surge de capas mas profundas que podemos llamar: creencias, visión y reacciones automatizadas.

Si cambias eso, cambias la reacción mental ante cualquier evento.

La resistencia mental a lo que ocurre en cada momento es el origen del Samsara.

La escalada ha ido bien, gracias por comentarlo 🙂

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“Somos tan libres como una lavadora o un conejito a pilas de Duracell”.

Bueno, esto es sólo una frase que “me brota”, a colación de lo que he leído. Pero para “mí” toda cuestión, dilema o disquisición acaba cuando estoy lúcido (y sólo cuando estoy bien lúcido) respecto a eso (o lo mismo, vale decir, respecto a la no-existencia inherente de un “yo” separado, o respecto a la impermanencia de todo fenómeno y la subsecuente necesariedad de “Aquello” -indefinible, inefable, ni ser ni no ser- por lo cual “esto” aparece ante los sentidos, tal como la serpiente “parece aparecer” en la cuerda, etc).

Amo el sutra del Diamante (que ama Roberto) y el Lankavatara; amo el sutra de Bahiya (maravillosa síntesis de enseñanza) que tan oportunamente me dio a conocer aquí Tao, y amo cada vez que cualquiera de vosotros (ya me está costando hablar de “vosotros”, cuando realmente quiero decir Uno-sin-segundo) estáis expresando lo mismo -cada uno a su manera y desde su propia virtual experiencia-, incluso cuando pensáis que no estáis expresando lo mismo.

Os amo, caramba.
xDDDDDDDDDDD

PD: gracias por el múltiple reflejo que nos damos, “por la gracia del guru”, como decía Ramana.

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Comentario por Freeman

“Esa actitud mental puntual en cada momento surge de capas mas profundas que podemos llamar: creencias, visión y reacciones automatizadas.

Si cambias eso, cambias la reacción mental ante cualquier evento.”

Se pueden cambiar nuestras reacciones más automatizadas? Somos libres para cambiar eso aunque en el fondo no lo seamos para nada? Cómo se cambian? Quién es el que cambia y quién lo cambiado?

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Comentario por Radamantis

Es una alucinación colectiva creer que haga falta actor para que algo cambie. Solo hacen falta las condiciones adecuadas, si quieres le puedes llamar actor pero eso incluye las causas de la lluvia. Igual que la montaña cambia milenio a milenio sin actor, así cambian las personas.

Por tanto el “quién” siempre sobra. Siempre. Pues no hay quién alguno en todo el universo (es un sello del Dharma).

Es una vez tras otra el engaño del lenguaje dualista que nos obliga a un sujeto antes de cada verbo y reserva los verbos impersonales solo para algunas ocasiones.

Todo cambia y no hay ningún quién.

No somos libres para cambiar nada, pues no hay “quién” al que pueda hacer referencia esa frase. Simplemente si se dan las circunstancias adecuadas, cambiarán.

Y una circunstancia adecuada puede ser el deseo de cambiar. Por eso Buddha decía que un factor clave en la liberación, el que más, probablemente, es simplemente haber oído hablar del Dharma. Esa semilla es potencialmente la liberación.

Lingüísticamente es muy difícil expresar todo esto, es como intentar hacer poesía con matemáticas. El lenguaje no acompaña.

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Amén

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Comentario por Radamantis

“Mientras te persigue un policía difícilmente puedes cambiar su actitud, y aún así sientes que se ha cometido una “injusticia”.”

Si pero en algún momento terminará la carrera y ahí es donde estamos practicamente en la obligación de intentar cambiar las cosas. No creo, ni siquiera pienso que se desprenda de tus palabras, que la ausencia de libertad niegue la acción de la justicia social. De hecho tan ilusoria es una como lo otra como lo soy yo mismo.

“Es otra ficción que esté en nuestras manos convencer a nadie de nada. Sí es cierto que somos otra causa más de las infinitas que provocan sus acciones pero sabemos que a menudo incluso intentar convencer da los frutos opuesto y radicaliza al otro. Porque incluso el mejor dialectico solo es una influencia más en la vida de esa persona.””

Y también es una ficción pensar que no podemos convencer a nadie de nada. Al fin y al cabo toda educación funciona con “los mecanismos propios de convencer a alguien de algo” y también la ayuda que se da a los politoxicómanos. Unas veces basta con la palabra, otras hay que recurrir al dar ejemplo, que es la forma de enseñanza más poderosa.

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Comentario por Radamantis




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