El blog de 道


Experimento mental: demostración por reducción al absurdo
08/08/2014, 2:55 pm
Filed under: Reflexions | Etiquetas: , , ,

Aquí se ha dicho muchas veces que “la voz en tu cabeza” es solo lenguaje y que realmente ni eres tú ni es relevante para la mayor parte de tu vida diaria.

Se hace difícil creer que “eso” no es el pensamiento fundamental, que no es lo que te hace sobrevivir en el mundo y reaccionar con inteligencia a él sino simplemente cháchara descontrolada.

Uno cree, por ejemplo, que para conducir al trabajo ha de pensar conscientemente en conducir, en el camino, etc… o no podría llegar, sin embargo falla en ver que en todo su camino al trabajo conduciendo está casi siempre pensado “en otra cosa” que no es conducir sino historias mentales sin realidad tras ellas.

De hecho ¿cómo podría uno pensar en conducir”, no va a ir diciéndose: “pulsa tal botón, aprieta tal pedal, cambia de marcha ahora”

No hacemos tal cosa, la mente no funciona así, pero no nos damos cuenta. Para conducir no hace falta pensamiento consciente alguno. Ni para el resto de acciones…

Podría descartarse este razonamiento diciendo eso es así en el caso de conducir porque “la conducción está automatizada” pero en realidad eso también es falso.

Primero porque no lo está, conducir requiere de una toma de decisiones dinámica casi segundo a segundo, ni el más sofisticado robot actual es capaz de hacerlo en condiciones reales. Y precisamente en las reacciones de emergencia, rápidas y fundamentales (por ejemplo un frenazo) el pensamiento consciente está totalmente ausente, no le da tiempo a aparecer.

Y segundo, porque si te observas bien verás que haces lo mismo en casi todas tus actividades diarias (menos las que impliquen realmente tener que redactar algo o pensar algo conceptual). Es decir, no estás pensando conscientemente en lo que haces (pues no hace falta ni sabrías como) y ese silencio lo llenas con historias de tu pasado o futuro.

Otro experimento mental para intentar verlo, pero esta vez en lugar de intentar reconocer el fondo de consciencia vamos a demostrar que el pensamiento no dirige la acción:


 

Decide que vas a hacer cualquier acción, por ejemplo yo elegí hacerme un té. Y entonces disponte a la acción pero en lugar de acallar tu mente como se suele pedir, fuérzate a contarte historias del tipo que sean durante todo el proceso. Es decir, hazte el té sin parar de pensar en historias ni un momento. Hazte el té mientras te fuerzas a contarte historias interiormente, cuanto más te interesen, mejor, más absorto quedarás en ellas, no es necesario que sean inventadas, mejor si no lo son, simplemente piensa tranquilamente en lo que te preocupa ahora mismo.

Finalmente… ¿Has acabado con un té hecho?

Es muy probable que sí, que acabes con un té perfectamente hecho. Y no te has dicho ni una palabra interior sobre ese proceso de hacer el té.

No hace falta. Porque ese lenguaje interno no aporta demasiado, solo aporta cuando debas realizar una tarea lingüística/conceptual, es decir traducir realidad a conceptos o lenguaje, por ejemplo redactar este texto.

Y eso es así porque existe un procesado mental pre-conceptual no-consciente que es el que sí es fundamental para la acción diaria.

Tal como hemos dicho, lo que llamamos pensamiento conceptual consciente (PCC) no es más que lenguaje interno y como tal solo sirve para comunicar conceptos, pero ¿a quién comunicas conceptos cuando no estás ni hablando sino solo pensando para ti? ¿a nadie?

Pues así de útil es, realmente…

Nota final: Recuerda que por muy seguro que estés del resultado, estos experimentos no sirven de nada si no los realizas. ¿Por qué? porque se está intentando convencer a la mente NO-conceptual de esto hechos, y la mente no-conceptual no entiende de letras y palabras. Eso sería como intentar aprender a patinar solo leyendo libros…


9 comentarios so far
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Pues aunque estaba seguro de los resultados, he hecho el experimento. Algo rápido, un avión de papel. En ningún pliege usé la atención. Ha sido un avión fácil, que ya tenía automatizado o aprendido. Me pasa que en zazén, la mente se desboca por que la ejecución de la postura y la respiración también están automatizados. Es asombroso la facilidad con la que se cae en el discurso, la cháchara.

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Comentario por marcos

Sí, es cierto lo de la cháchara, de hecho cuando se logra independizarse de ella, lo duro ya está hecho.

Y recuerda que el que se frustra ante eso, es la “idea de yo”, es decir otro pensamiento molestando, así que no te hagas ni caso, sigue tan pancho con la práctica, no hay práctica improductiva. 🙂

Puntualizando sobre la atención, la atención puede quedarse en el pensamiento o fluctuar entre este y el avión de papel o incluso ante otro evento. No es lo mismo atención que pensamiento, lo que ocurre es que inicialmente el pensamiento es tan enganchoso que siempre que hay pensamiento la atención va a él, pero puede no ser así… en el futuro… 🙂

Ánimo. 🙂

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Cómo me gustan este tipo de posts. Al leer blogs, personalmente disfruto más de los posts donde el propio bloggero explica con sus palabras, que cuando citamos de libros comentarios más genéricos que han dado otros. Leer directamente lo que a alguien le surje comentar, aporta no sé… una inmediatez, una intimidad, algo más directo y cercano.

En cuanto al tema del post, decir que a mí me da la sensación muchas veces de que eso es así incluso frecuentemente en el caso de tareas “conceptuales”, como por ejemplo sería mantener una conversación o redactar un post para un blog. He notado que al escribir, muchas veces lo que sea sale afuera por sí solo, y que en cambio si uno se detiene para pensar, a veces sucede que entonces se lía, se paraliza o se bloquea y ya no sabe cómo continuar jajaja. No sé si me explico bien, porque no me refiero a una total ausencia de pensamientos, sino simplemente a permitir que suceda por sí solo, sin controlar, como montar en bicicleta. Si se requiere algún pensamiento para continuar la tarea de que se trate, aparece también por sí solo, pero fluye espontáneamente, sin esfuerzo. Y lo interesante me parece cuando nos damos cuenta de esto y en alguna ocasión tratamos de controlarlo: de pensar en hacerlo más “voluntariamente”. Entonces sucede lo que comentaba antes: es más probable que surjan bloqueos, dudas, uno se paraliza, necesita más tiempo… me recuerda esto al cuentecillo del ciempiés fluyendo su caminar alegremente hasta que un día alguien le pregunta: «¡Qué mérito lo tuyo! ¿Cómo te las apañas para coordinar el movimiento de tantos pies? ¿Cuál mueves primero? ¿En qué orden los vas moviendo para acompasar el ritmo?». Y el ciempiés cae en la tentación que implica la pregunta y de repente al pensar sobre cómo lo hace, se bloquea y mientras dura el bloqueo no consigue caminar jejeje… Es exactamente lo que he notado a veces con todo tipo de tareas, incluso tareas intelectuales. Por lo tanto, concuerdo totalmente con la idea de este post: el pensamiento no es tan importante, es superfluo, incluso en tareas intelectuales no es totalmente necesario controlarlo porque fluye por sí solo si lo permitimos.

Otros ejemplos ilustrativos: se pueden observar conversaciones donde uno habla con alguien sobre “algo” pero por dentro está pensando realmente en alguna otra cosa. O también podemos notar que si pensamos: «¿Cómo le voy a explicar esto a Pepín para que lo entienda?». Y si uno lo planea demasiado obsesivamente, al final el intento de explicarle sale más atascado, en cambio si simplemente se deja ir y espontáneamente se deja que las palabras salgan y los pensamientos fluyan, la explicación/conversación suele fluir por sí sola (a veces planear es lo idóneo, pero incluso ese “planear” se puede dejar que fluya por sí solo, sin controlarlo, sin preocupaciones, con espontaneidad, desde el presente, sin miedos ni expectativas).

Este comentario ha surgido así, espontáneamente, sin planear demasiado conscientemente (sobre la marcha). Los errores que surjan también son espontáneos y no son relevantes jejeje. En mi caso, al acabar de escribir (a veces durante la redacción) me gusta releer lo escrito y así también de una manera bastante espontánea se pueden corregir los errores que se vean. En procesos así, que suelen ser etiquetados como tareas “mentales”, el pensamiento tiene mucho menos peso del que solemos pensar habitualmente.

PD: El tercer párrafo ha sido añadido tras la relectura. Sin embargo, como curiosidad, el contenido de ese párrafo no es “nuevo” sino que ya estaba en el aire (había surgido como idea durante el inicio) pero durante el fulgor y la pasión de escribir, quedó olvidado mencionar eso. Al releer, resurgieron esos ejemplos en la mente, con el impulso de esta vez sí, plasmarlos por escrito sin dejarlo olvidado. Presiento que a menudo los mensajes surgen más allá de las palabras, y después traducimos a palabras (la traducción también surge de manera espontánea). La comunicación original, sin palabras, si observamos con atención, es frecuente que sea como un click, inmediato, sin tiempo, como si todo el mensaje llegara de una como un paquete, todo de golpe, y solamente al desplegarlo en palabras es que ocupa espacio/tiempo y el mensaje se plasma de manera lineal (pero siempre mucho más limitado que el mensaje original sin palabras, que cualquiera puede atisbarlo mediante la resonancia-intuición que proviene del ser o Maestro interior). Así que, incluso hablar o escribir, si se observa cuidadosamente, puede revelar mucho sobre el fondo de los fondos… jejeje

¡Salutem!

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Comentario por Toni

Sacas otro tema muy interesante, Toni, al igual que Marcos sacó el de la atención.

Lo curioso del habla es que, como dices, no es necesario pensarla conscientemente antes de expresarla, contrariamente a lo que la gente opina por falta de auto-observación. De hecho el habla es pensamiento expresado por la boca (o el pensamiento es lenguaje no expresado por la boca, como prefieras) por tanto no tiene sentido pensar un pensamiento, es redundante 🙂

Y como bien dices, el habla no-pensada, espontánea normalmente es más fresca y directa que si comienzan los pensamientos auto-referentes (el yo) a hablarse por dentro de tu cabecita para decidir qué se ha de decir y preparar un discurso artificial.

Aquí se habla un poco del tema, sobretodo a nivel científico y centrado en el “habla espontánea”, la que no se pre-piensa, o preparas el discurso, que realmente en nuestro día a día el 99% de lo que decimos es no-pre-pensado.

http://happinessbeyondthought.blogspot.com.es/2014/05/you-dont-consciously-think-up-what-you.html

Idem cuando se escribe, claro.

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Comentario por

Sí que es un tema interesante, sí. Y gracias también por el link, le he echado un vistazo al comienzo y tiene buena pinta, después de cenar lo miro más a fondo.

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Comentario por Toni

Para poder leerlo cómodamente yo mismo tuve que traducirlo y se me ocurrió postear la traducción como comentario aquí. Pero como convenía que incluyera una imagen (lo cual no sé insertar en los comentarios) y además se hizo un poco larga para ir como comentario, finalmente la he posteado en mi blog, por si alguien quiere leer en español el artículo en inglés mencionado por Tao:

http://jugandoalegremente.blogspot.com/2014/08/tu-no-piensas-conscientemente-lo-que.html

Saludos

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Comentario por Toni

Gracias Toni, creo que es un artículo muy interesante, vale la pena leerlo, en el blog de Gary Weber encontrarás muchos relacionando Advaita Vedanta (y su propia experiencia) y Neurociencia.

Sorprenden los primeros párrafos al respecto de esa “autoridad budista”, me resulta raro que personas que se supone que se han auto-observado a conciencia no se hayan percatado de este hecho.

Para mi, que no soy nadie, fue muy interesante llegar a esta conclusión y unos meses más tarde leerla en el blog de Gary. Me cuesta creer que una “autoridad budista” no haya visto eso con claridad y hace mucho tiempo.

En fin, eso dice mucho de lo que son las “autoridades budistas” a día de hoy…

Y lo otro que me resultó apasionante es que no era que Gary opinará igual, sino que la ciencia opina igual…

Es otro mazazo también al concepto de libre albedrío, porque en realidad ni tan solo decides lo que dices…

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Por cierto, Toni dice:

Al leer blogs, personalmente disfruto más de los posts donde el propio bloggero explica con sus palabras, que cuando citamos de libros comentarios más genéricos que han dado otros. Leer directamente lo que a alguien le surge comentar, aporta no sé… una inmediatez, una intimidad, algo más directo y cercano.

Totalmente de acuerdo 🙂

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Comentario por

Y a pesar de esto, esta mañana posteé esa traducción en mi blog jejeje… Pero sigo prefiriendo cuando el bloggero se expresa él mismo. Aunque de todo ha de haber 🙂

En cuanto a loque dices en tu otro comentario, hay muchos aspectos interesantes. En cuanto a “autoridades budistas” y del tipo que sean, tanto cuando aciertan como si no es así, me recuerda la idoneidad del clásico consejo budista, de Buda según la tradición, previniéndonos a que no creamos ciegamente a ninguna autoridad, excepto como “hipótesis provisional de trabajo” por decirlo así, sino que lo sensato es ponerlo todo a prueba y verificarlo por uno mismo.

Sobre la ciencia, a veces queda bien cuando los estudios científicos recientes apoyan lo que uno piensa o lo que uno siente que es verdad, pero esto es útil sobre todo para algunas personas que les viene bien temporalmente algo de apoyo externo, sea apoyándose en bases científicas o algún otro tipo de referencia. Pero la ciencia de por sí, tal como se la concibe (no como el conocimiento puro, sino como el método científico basado en observación sujeto/objeto) oscila más de lo que parece a lo largo del tiempo y en no pocas ocasiones sus resultados son temporales e incluso equívocos. Le veo el mismo valor que a la poesía u otras fuentes (que es a veces muchísimo valor, pero como complemento). Interesante como complemento, pero no plenamente fiable, y desde luego nada comparable a la experiencia directa de la realidad, que implica total certeza sin posibilidad de error.

El párrafo anterior, por cierto, explica otra de mis preferencias. En general me gustan más los posts “llanos” que los que detallan estudios científicos. Por “llanos” me refiero a alguien que relata en términos simples su propia experiencia o lo que ha ido aprendiendo con el tiempo. Pueden ser anécdotas, experiencias personales sobre la práctica que uno realiza, sus impresiones sobre un libro o enseñanza o tema, etc. Me resulta más ameno eso que leer sobre ciencia. Hasta hace pocos años me gustaba más leer sobre estudios científicos, etc (sobre todo de psicología), pero últimamente ya no me intereso tanto por ese enfoque… y alguno de los motivos posiblemente lo he dejado traslucir en algún rincón de este comentario jejeje. De todos modos, cada uno con sus gustos (y mis gustos como lector tal vez no coinciden del todo con mis gustos como posteador jajaja). Cosas que pasan.

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Comentario por Toni




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