El blog de 道


Experiencia, comprensión, visión, práctica y resultados (X)

Por Wei Yu

Una vez que la visión subjetiva del Ser ha sido disuelta a través de la realización de anatta, la visión de existencia objetiva se sigue produciendo. En realidad es el mismo proceso de imputación tal como se describe en el párrafo anterior pero cosificado en la realidad. A pesar de que ya no hay la visión o la sensación de que hay un vidente viendo la flor roja – sólo la experiencia de la flor roja, sin embargo, la visión de existencia objetiva es que el mundo que experimentamos en realidad hace referencia a un mundo que existe objetivamente, de modo que si cierro mis ojos, la flor roja que previamente vi existe todavía realmente por ahí de una manera sustancial. Tal vez, las personas más intelectuales, pueden adoptar un punto de vista de tipo agnóstico en relación con el mundo – tal vez es real, tal vez es irreal, si el mundo realmente existe por ahí no puede ser conocido por mí. O tal vez, incluso puede adoptar la visión de la vacuidad (a través de la inferencia y el estudio de las enseñanzas sobre vacuidad), pero sin verdadera realización experimental, la visión de la existencia objetiva no puede ser disuelta… del mismo modo, incluso si se adopta el punto de vista de anatta a través de la inferencia (a través de analogías tales como el razonamiento séptuple del Chandrakirti), sin embargo, como he dicho antes, con este entendimiento inferido seguirá experimentando el aferrarse al sentido de Ser, un sentido de contracción y alienación a pesar de la aceptación intelectual de la doctrina, hasta que se haya resuelto este asunto a través de de realización experimental directa.

Sin embargo, para tener una idea de cómo esta visión de la existencia objetiva es realmente insostenible, con el ejemplo de la flor roja citado anteriormente (que si cierro los ojos, la flor roja en verdad existe por ahí), considere esto: Si observamos una flor roja tan vívida, clara y justo en frente de nosotros el “rojo” sólo parece “pertenecer” a la flor, en realidad no es así. La visión del rojo no existe ni en todas las especies animales (los perros no pueden percibir los colores), ni es el “rojo” un atributo inherente de la mente. Si usamos una “visión cuántica” y estudiamos la estructura atómica, el “rojo” tampoco es igualmente ningún atributo que puedas encontrar en lugar alguno, sólo hay espacio casi totalmente vacío y sin formas perceptibles. Todas las apariencias son surgidas dependientemente y por lo tanto vacías de una existencia inherente o atributos, formas o “rojo ” fijo – simplemente luminosamente vacías, meras apariencias sin existencia inherente u objetiva.

Cuando se obtiene una realización experimental, todo el mundo sensorial incluidos los pensamientos, se ven como completamente vacíos de cualquier existencia objetiva inherente. Ya no se puede creer o ver objetos como que tienen un núcleo o sustancia independiente por ahí. Simplemente no hay manera de aferrarse al mundo sensorial en términos de “existe la flor de esta manera’- no hay más aferrarse a objetos y características u objetos como poseedores de ciertas características, ya no hay falsos puntos de vista acerca de ser capaz de localizar o precisar una realidad en los objetos, no más aferrarse a ellos como verdaderamente existentes. Nos damos cuenta de que la aparición del “rojo” no es el “rojo de una flor”, como si hubiera una entidad ” flor” a la que el atributo del enrojecimiento pudiera pertenecer, sino que más bien es que la “flor ” es una mera convención imputado en un conglomerado sin núcleo de apariciones surgido dependientemente, por lo que el rojo ES flor, lo que convencionalmente llamamos flor es simplemente la apariencia “rojo” y nada más allá de eso, y la visión del color rojo es simplemente una manifestación completa y total en la que no hay nada real. Todo parece tan completamente ilusorio y sin embargo apareciendo vívidamente, con una cualidad mágica (literalmente “que aparece por arte de magia”).

En Conclusión

La no conceptualidad, o incluso la no-dualidad de sujeto y objeto no significa el no-apego. Como dice Thusness (su maestro): la luminosidad no-dual es dichosa, pero no liberadora. Muchas personas piensan que la presencia no conceptual del YoSoy, o la luminosidad no-conceptual y no-dual libre de sujeto y objeto es la liberación. No lo es.

También se puede ver a partir de mis explicaciones anteriores sobre “visión de inherencia’ que la visión de la dualidad es simplemente un subconjunto de la visión de la inherencia (una forma particular de ver el Ser como algo independiente), y eliminar la visión de dualidad no significa la eliminación de todos los puntos de vista de inherencia (habiendo renunciado a la visión de un Ser dualista o un perceptor separado de los objetos aún puedes aferrarte a un yo unificado o Mente).

La disolución completa de puntos de vista relacionados con la dualidad y la inherencia (por tanto la visión correcta es no tener visión) es lo que da lugar a no aferrarse, porque todo apego tienen su base en la toma de uno mismo y de las cosas como verdaderamente existentes, como algo a lo que aferrarse. Para poder aferrarte a algo, debes ser capaz de establecer algo a lo que puedas aferrarte. Para ser capaz de aferrarte al sentido de tí mismo, la visión de tí mismo debe estar intacta, para ser capaz de aferrarte a los objetos, la visión de la existencia objetiva debe estar intacta… de la misma manera que con el fin de aferrarse o anhelar Santa Claus, hay que creer en la existencia de Santa Claus, para temer a la serpiente en la cuerda, debes estar engañado suficientemente como para percibir la cuerda como una serpiente. Todas las opiniones son proliferaciones mentales, todas las proliferaciones mentales causan sufrimiento. Como dice Nagarjuna: “No conocida por otro; pacífica; carente de proliferación con proliferaciones; no conceptual; indiferenciada – es la característica de la realidad.” Una persona totalmente despierta (un Buda) que nunca sale de un estado de ecuanimidad con la realidad no tiene puntos de vista, ni siquiera tiene conceptos y pensamientos. Sus acciones y palabras surgen espontáneamente de la sabiduría pura, no a través de confiar en la imaginación, la elucubración, los conceptos o convenciones. Su estado no puede concebirse por medio del intelecto conceptual.

(continua)


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