El blog de 道


El actor (y II)
16/12/2013, 4:17 pm
Filed under: Reflexions | Etiquetas: , ,

Fíjate también como de alguna manera simplificamos la realidad y en algún momento cortamos la cadena de la causalidad, que es infinita y dejamos de mirar causas y efectos.

Un ejemplo: La roca cae porque la empuja un robot, el robot empuja porque fué programado para ello, el programa lo hizo X. FIN

¿Por qué FIN?

Porque X tiene libre albedrío y él eligio hacer esa acción. Es el actor.

¿Seguro?

Ese es el razonamiento habitual (a menudo inconsciente) pero claro, es falso. Es una simplificación debida a la capacidad limitada de nuestra mente conceptual para tratar con problemas muy complejos o no lineales…

Es evidente para todos que: todo influencia a todo y que nada es “por que sí”. Podemos discutir si hay “libre albedrío” o no (aunque en realidad no hay mucho que discutir pues nadie tiene prueba alguna a su favor) pero aún suponiendo que lo hubiera, está claro que nuestras decisiones están influidas fuertemente por docenas de factores, luego ¿quién es el actor? ¿hay un actor? ¿uno o múltiples? ¿múltiples o infinitos? (pues la cadena de causalidad no parará en el siguiente nivel que exploremos…) y si son infinitos ¿tiene sentido hablar de actor o es más sencillo hablar simplemente del universo ocurriendo?

Esta falta de autoría debido a las causas anteriores se ve con mucha claridad en los seres vivos más primitivos (células, hormigas) que vemos como puramente reactivos y se nos va difuminando debido al aumento de complejidad de las pautas de comportamiento e influencias causales. Cuesta más ver esa reactividad pura en un gato (según quién lo verá actuando líbremente y según quién no) y no se ve en absoluto en una persona.

¡No podemos ser 100% reactivos! ¿Dónde nos dejaría esa idea? ¡El ego la rechaza de plano! (a pesar de no tener contra argumento alguno) pues significaría su muerte…

Si todas las personas fueran robots respondiendo a una programación compleja y cambiante ¿cómo cambiaría tu forma de ver el mundo?, medítalo… Recuerda el cuento zen/taoista de la barca vacía a la deriva…

Es interesante ver como los conceptos de autoría de acción y libre albedío surgen y desparecen juntos. Son dos caras de una misma moneda. Y es apasionante ver como el NO aplicar autoría a las otras personas te libera de un montón de sentimientos negativos.

Así pues, resumiendo:

– En un primer nivel solo hablamos de actor si somos capaces de identificar un origen concreto de la acción. Solo si podemos convertir el origen de la acción en un concepto, hablaremos de actor. En este nivel, la asignación de autor es una cuestión meramente conceptual y arbitraria (asignar sujetos a las frases).

– En un segundo nivel, solo hablamos de actor con firmeza si asumimos que ese origen de la acción lo realiza un “ser vivo”. En este caso tenemos que ver por fuerza que incluso si existe el libre albedrío, la asignación del rol “actor” es semi-arbitraria, pues todos estamos influidos por miles de causas que nos llevan a decidir lo que decidimos. El actor, actúa a su vez influido por miríadas de actores…

– En un tercer nivel, si vemos con claridad que no existe el libre albedrío, entonces SOLO hay causalidad, solo hay influencia: actúo debido a las causas actuales y pasadas (que modificaron mis patrones de reacción). En este último caso el concepto de actor queda reducido a nada en todas las acciones. NO existe actor alguno, es un concepto vacío. Solo multiplicidad de causas (infinitas) que generan una acción. Solo el universo ocurriendo…


6 comentarios so far
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Buenas,

He buscado tu correo de contacto pero no he encontrado ninguno.

Puedes ponerte en contacto conmigo en XXXXX arroba gmail punto com ?

Un abrazo 🙂

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Comentario por Growth Hunter

Sí, claro, ahora te envio un mail

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Comentario por

En el budismo se habla de dos verdades, una relativa (en la que existen seres diferenciados, bien y mal, samsara y nirvana, práctica e ilusión) y una absoluta (en la que solo existe el todo interconectado, y no hay diferencia entre un buda y un ser ordinario, entre bien y mal), en la primera existe libre albedrio, en la segunda lo que es, necesariamente Es. Cada verdad tiene su lugar, su momento y su sentido, no se trata de elegir entre una u otra. Pretender elegir entre ambas verdades (hablo de 2 verdades, pero podría hablar de X verdades) es intentar encontrar un verdad definitiva, una verdad que lo aune todo y que pueda ser contenida a la vez dentro de un ser límitado, como somos todos los seres cuando nos tomamos de uno en uno. Es, tal vez, perseguir una respuesta metafísica definitiva. El Buda rechazaba las preguntas metafísicas, o más bien contestaba a ellas con el silencio, pues no es ese preguntar el que libera… Recordemos, por ej., la metáfora relatada por el Buda de aquel que, habiendo recibido un flechazo, en vez de dejar que le sacaran la flecha, quería que le informaran primero de quíén la había disparado, de a qué tribu pertenecía, si iba a caballo o no, de con qué colores llevaba engalanado el casco, etc., pero la respuesta a todas esas preguntas no servía para salvarle la vida, pues lo que había que hacer era sacarle la flecha.

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Comentario por Roberto

¡Ojo! Aunque mi respuesta anterior parezca aclarar algo, en realidad aclara poco; pues de lo que se trata es de conjugar ambas verdades en un acto, en una producción en el aquí y ahora que de respuestas a ambas verdades; a libre albedrio y a la inexistencia del libre albredio, a la existencia de un sujeto/atman y a su inexistencia/anatman, y eso, que resulta fácil de decir, no lo es tanto de llevar a la práctica.

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Comentario por Roberto

Enfocandolo de otra manera. Si decimos, las cosas las determina el actor, nos surgen un monton de contradicciones; y si decimos, no hay actor, las cosas estan determinadas por si mismas, entonces… nos surgen un monton de contradicciones.

Solo lo entiendo un poco cuando me siento y practico shikantaza, entonces hay y no hay actor; hay y no hay intención; hay y no hay resultado; hay y no hay comprensión; hay y no hay satori…

Pero hacer esto mismo en la vida cotidiana, ¡Ay!, eso me cuesta un poquito/muchísimo más.

Un abrazo

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Comentario por Roberto

Tu sinceridad honra este blog, Roberto. Había escrito una parrafada infumable al respecto pero tu última frase me ha hecho desear borrarla entera para dejar solo esa primera frase.

Pero por aportar algo que creo interesante, os dejo con este artículo de mi queridísimo G. Weber por si os resulta de utilidad, incluye bastantes claves de neurociencia al respecto, os lo recomiendo encarecidamente:

http://happinessbeyondthought.blogspot.com.es/2013/12/the-impossibility-of-free.html

Un abrazo Roberto y gracias por comentar

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