El blog de 道


Experiencia, comprensión, visión, práctica y resultados (III)

Por Wei Yu

Lo siguiente es la “Comprensión/realización”:

1. La Realización del Yo Soy

Tener una experiencia de ser testigo, o estado de presencia pura, no es lo mismo que haber alcanzado, sin duda, la auto-realización – en ese primer caso el practicante puede decir que ha tenido una experiencia, pero no la Compresión/realización. He tenido experiencias de Presencia y Consciencia-Testigo desde 2.007, pero no la Realización hasta febrero de 2.010, después de casi dos años de práctica de auto-indagación. Por clarificar algo más: el “Yo Soy” que Nisargadatta menciona no es el mismo que el “Yo Soy” como se define aquí, ‘Yo Soy’ se refiere a la aprehensión, sin duda, de que soy la consciencia, es auto-realización sin dudas. Entiende que muchas personas utilizan términos diferentes. El “Yo Soy” de Nisargadatta está más relacionado con el pensamiento de Yo de Ramana Maharshi, el pensamiento raíz o Aham Vritti. Cuando descubras el Aham Vritti, sigue indagando en el origen de eso – ¿Quién es el que testimonia el sentido de sí mismo? Y continuadamente preguntandote quién soy yo, quién es la fuente de todo esto, finalmente, la idea de Yo desaparecen y la fuente se aprehendrá. Esta fuente que llamo “Realización del Yo Soy” no debe confundirse con el “Yo Soy” de Nisargadatta o el”Aham Vritti” de Ramana.

La auto-realización se alcanza cuando existe una certeza absoluta del Ser – una consciencia inquebrantable y sin duda, de pura presencia-existencia o consciencia o estado de ser o de existencia como la verdadera identidad de uno. Ves claramente que no eres una máquina, no eres nada inerte, no eres sólo un cadáver sin vida o muerto, sino que eres la Existencia pura, la consciencia misma. ¡No hay nada más claro o indudable o fehaciente que tú! Eureka. Sin esa calidad de ‘certeza inquebrantable’, cualquiera que sea la experiencia que uno tenga, no puede ser considerada como una Compresión/realización. Uno se da cuenta de la esencia luminosa de la mente, pero es incapaz de verla como todas las manifestaciones bajo diferentes condiciones (que sería una Comprensión no-dual e incluso más allá). Si esta esencia luminosa se experimenta de forma no-conceptual, no-dual, directa e inmediata y es Consciencia de autoconocimiento (la Presencia es en sí mismo su saber, no hay conocedor individual de su presencia). En este momento de Ser, no hay pensamiento, y ni siquiera un sentido de yo. Es omnipresente e ilimitada, y con frecuencia se describe como si una gota de lluvia (sentido de la individualidad) se disolviera en el océano – uno se identifica a sí mismo como la presencia infinita, y en esta Presencia oceánica infinita no puede haber sensación de individualidad (especialmente cuando esta fase de experiencia y realización ha madurado en cuanto a intensidad e impersonalidad). Sin embargo, como Thusness dice: El sentido del “yo” debe disolverse en todos los puntos de entrada y de salida. En la primera etapa de disolución, la disolución del “yo” se refiere únicamente a la esfera del pensamiento La entrada está en el nivel de la mente. La experiencia es la “YoSoydad”. Al tener esa experiencia, el practicante podría quedar abrumado por la experiencia trascendental, apegarse a ella y confundirla como la etapa más pura de la consciencia, sin darse cuenta de que es sólo un estado de “no-yo” en relación con el reino del pensamiento. El sentido del “yo” se disuelve en todas las puertas y las experiencias sensoriales (en el ver sólo lo que se ve sin vidente, en el escuchar sólo el sonido no oyente, al pensar sólo pensamiento pero no pensador, etc) cuando se Comprende/Realiza Anatta como nuestra naturaleza, como sello del dharma. Esto se discute más adelante.

En esta fase de introspección (YoSoydad) uno ve que todos los pensamientos y experiencias surgen y desaparecen dentro de este fundamento del Ser, pero la Existencia como noúmeno no se ve afectada por las idas y venidas del fenómeno, al igual que las imágenes de video que pasan por la pantalla o las olas que van y vienen en un océano que no cambia. Al verse una distinción sutil entre lo nouménico y fenomenal, uno se aferra a la integridad del ser puro sin pensamiento (que es pensamiento no conceptual) como la identidad más pura, como si fuera el verdadero ser inmutable o base detrás de todas las cosas – uno se aferra a un fondo sin forma fuente o testigo de los fenómenos.

Como la visión de la dualidad y su asunción es fuerte, la consciencia es vista como una eterna presencia de testigo, un sujeto que percibe, sin forma, puro. Por lo tanto, a pesar de que el Yo Soy es una experiencia en sí misma no-dual, todavía se aferra a una visión dualista que por lo tanto afecta a la forma en que percibimos la realidad y el mundo. Este marco dualista distorsiona la experiencia no-dual apegándose o cosificando esa experiencia en un Fondo que no es más que una imagen de una anterior experiencia no-dual convertida en un Ser, definitivo e inmutable. Así se percibe/concibe que estoy presente, como un testigo eterno/inmutable/vigilante de los pensamientos y sentimientos. El “yo” simplemente testimonia pero no se ve afectado por, ni juzga los pensamientos/percepciones que se viven – no obstante hay una separación entre el observador y lo observado. La verdadera experiencia está siendo distorsionada por la tendencia de la mente de proyectar dualidad y asunciones (de las cosas, uno mismo, consciencia, etc.)

Además, según mi vivencia de la Presencia Yo Soy, la experiencia después de la Realización inicial está manchada con una ligera idea de personalidad y de localidad. Es decir, a pesar de que la mente sabe cómo experimentar La presencia más allá de todos los conceptos, la mente todavía no puede separar La presencia de ese leve y sutil sentido de la personalidad. No fue sino hasta casi dos meses después de la Realización, que el sentido de un testigo localizado se disolvió completamente en un espacio impersonal no-localizado de consciencia-presencia (pero todavía dualista y de fondo. En este nivel, el Yo Soy se separa de la personalidad, y se ve como si todo y todos en el mundo compartieran la misma fuente o el mismo espacio, al igual que si se rompe un jarro, el aire en el interior del vaso se funde completamente con el aire de todo el entorno, de tal manera que no hay sentido de una división entre un ‘espacio interior’ o un ‘espacio exterior’, de manera que todo comparte el mismo espacio, como una analogía de la presencia omnipresente. Debido a la disolución de las construcciones personales, parece que tanto yo como una silla o un perro compartimos por igual un mismo espacio, la misma fuente, la misma sustancia de la consciencia. En realidad no es que uno “se funda”, sino que se da cuenta de que uno es el ser infinito y no un ser pequeño y limitado. Esta presencia omnipresente, aunque despojada de todo sentido de localidad o de personalidad, aún pertenece al nivel del pensamiento (pensamiento no conceptual). No se experimenta el mismo “sabor” luminoso de presencia en las otras puertas de los sentidos – como la vista, el oído, el olfato, el gusto, el tacto. Sin embargo, si esta experiencia de “omnipresencia” se sostiene, puede conducir a una experiencia oceánica de samadhi. A medida que la impersonalidad madura uno siente que todo, incluyendo a uno mismo, es expresión de una fuente superior, un poder superior, una fuerza o inteligencia viva impersonal.

PD (actualización) Sólo un día después de escribir este capítulo, me encontré con un libro del mismo nombre que el mío, “¿Quién soy yo?” por Pandit Shriram Sharma Archaya. Distingue el Alma, el yo interior/Testigo interior/Núcleo del mundo, del Ser Universal o Ser Supremo omnipresente que es la fuente suprema incluso del yo interior y todo lo demás en el mundo. Indica que uno tiene que darse cuenta del Ser Interno antes de darse cuenta de la unidad o la unicidad de ese ser interior con el Ser Universal, Atman = Brahman.

Esto es precisamente de lo que estoy hablando – la diferencia entre la experiencia inicial y la realización de Yo Soy (como el Ser interior) y a continuación, la maduración del Yo Soy Universal, que es el aspecto de la impersonalidad. El Yo Soy Universal, es precisamente este “campo unificado” en el que “todo es de todos”, y que en esta fase “Un yogi es aquel cuya personalidad ha sido conscientemente unida (fusionada) con el Ser cósmico.” Todo y todos están impersonalmente expresados ​​y vividos por esta fuente omnipresente, según lo indicado por él, “partículas de inteligencia y energía universal omnipresente, la conciencia cósmica [Chetna] y la vida, activan los infinitos sistemas, las formas y las fuerzas de este cosmos.”

(continua)


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[…] que Adyashanti llama “awakening” encaja que con lo que en este artículo se denomina “YoSoy” y que en cada tradición tendrá su […]

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