El blog de 道


Autoconsciencia y ciencia (II)
28/02/2013, 4:05 pm
Filed under: Descripcions | Etiquetas: , , ,

Texto de Ps. Jaime R. Silva C.

Psicólogo Clínico, Profesor Universidad Central y Universidad Mayor

Los (*) indican comentarios del blogger.

===

Para que exista una capacidad de autoconsciencia como en los seres humanos, como se mencionó anteriormente, debió desarrollarse el lenguaje en correspondencia con le evolución de nuevas áreas cerebrales; el área de Broca y Wernicke (Edelman, 1989) junto con el desarrollo del tercio anterior del cerebro o Lóbulo Frontal (Case, R, 1992; Stuss, D, 1992). Efectivamente la evolución de nuevas áreas cerebrales necesariamente aumenta los niveles de complejidad de recategorización entre mapas neuronales permitiendo en su conjunto, como se dijo, el aumento de la flexibilidad conductual y el aprendizaje. El que esto haya incluido el despliegue de la autoconsciencia se relaciona con el hecho de que para el surgimiento de una alta complejidad conductual, relacionada con las presiones evolutivas correspondientes, se debería recategorizar o reorganizar (no cambiar) gran parte del sistema, surgiendo una dialéctica entre dos sistemas, un sistema general y global (consciencia primaria) y un sistema específico que reorganizara paso a paso al anterior y a sí mismo (consciencia del orden superior). En este sentido, metafóricamente hablando, uno de los sistemas debe “percibir” al otro para poder reordenarlo o recategorizarlo. Bernard Baars (1996, 1997) ha sugerido, en relación a lo anterior, que el sí mismo y la subjetividad surgen como consecuencia de la relación entre áreas cerebrales donde unas “reconocen patrones” resultantes de la actividad de las otras. No es de extrañar entonces, tal como lo demuestra Donald Stuss (1992), que el lóbulo frontal esté relacionado con el aprendizaje y el control de respuestas noveles en conjunto con la autoconsciencia;

(*) El tercer ojo, hogar tradicional de la consciencia estaría claramente en el lóbulo frontal. La sensación “táctil” en la zona del tercer ojo es bastante conocida por todo aquel que ha meditado seriamente.

Para que evolucionara una alta flexibilidad conductual en el sistema debió desarrollarse en correspondencia con la autoconciencia, el uno no es posible sin el otro; el primer paso en esta dirección ocurrió en el ancestro común al desarrollarse el auto-reconocimiento, lo que en sí mismo significó, como ya hemos señalado, un aumento en la capacidad de combinación de conductas que posibilitaron la viabilidad de este simio y los que evolucionaron a partir de él. Luego en los seres humanos evolucionó, a partir del auto-reconocimiento y las estructuras cerebrales que lo posibilitaron, el lóbulo frontal y la capacidad de desarrollar la autoconsciencia, elevando a niveles nunca vistos la flexibilidad conductual y las posibilidades de aprendizaje. La forma que tomó este desarrollo filogenético es descrito lúcidamente por Povinelli (1998) “la evolución de un sistema psicológico nuevo no reemplaza ni se sitúa apartado del sistema ancestral, más bien los nuevos sistemas o subsistemas pueden crearse mediante la construcción dentro del marco ancestral de tal forma que las propensiones conductuales útiles de estos organismos son conservados”(pág. 90), más adelante afirma “…a pesar de la diversidad de hábitat y culturas, y a pesar de la enormidad de posibilidades abiertas por la especialización cognitiva, sospechamos que, con raras excepciones los bloques de construcción conductual que los humanos usan para generar nuevas acciones futuras han permanecido inalterables desde aquellos presentes hace millones de años atrás en el ancestro común” (pág. 91). En otras palabras, los ingredientes conductuales de la experiencia humana estaban presentes ya en el ancestro común (rango conductual) y lo que surgió en el hombre fue una mayor habilidad para crear mayores combinaciones de aquellas conductas (flexibilidad conductual) lo cual está ligado a la complejización del auto-reconocimiento en autoconsciencia.

El desarrollo individual de la autoconsciencia es un proceso gradual que, luego del surgimiento del auto-reconocimiento, se va desplegando en correspondencia con la complejización del lenguaje. Gracias a este último el individuo es capaz de construir modelos o categorías acerca de sí mismo (y el mundo) de alto nivel. Como veremos la evolución de estos procesos, desde su forma más rudimentaria, el auto-reconocimiento, hasta su forma más elaborada, la autoconsciencia del adulto, trae consecuencias altamente significativas para el desarrollo individual; por un lado, A) permite la aparición del mundo emocional como una dimensión psicológica subjetiva y de referencia personal y, por otro, B) posibilita la generación de simulaciones internas de la experiencia subjetiva de los otros (teorías de la mente). Tanto la experiencia emocional como la teoría de la mente que el individuo desarrolla continúan elaborando y articulandose a lo largo del ciclo vital y es, junto con la dialéctica entre consciencia primaria y de segundo orden (fenomenológicamente hablando), lo que en último término caracteriza la subjetividad humana.

(*) En la experiencia emocional podemos inlcuir el sufrimiento (y por tanto consecuencia de la auto-consciencia), las “teorías de la mente” incluyen nuestro miedos, prejuicios, ilusiones y planes de futuro. También podría intuirse que todo esto junto con la construcción de modelos crea la idea de “como soy Yo” o “personalidad” o “ego”


Dejar un comentario so far
Deja un comentario



Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s



A %d blogueros les gusta esto: