El blog de 道


Por si sigues sin estar convencido :)
25/08/2012, 12:36 pm
Filed under: Entrevistes | Etiquetas: ,

Leído en 4grandesverdades:

Según estudios de laboratorio, se afirma que no existe el libre albedrío; el cerebro se activa cuando se va a tomar una decisión y antes de que el individuo sea consciente. Esta conclusión parece muy chocante y nos gustaría que nos explicase cómo se elaboran estas conclusiones. ¿El experimento se ha realizado en tomas de decisiones automáticas que no precisan de una elaborada reflexión? ¿Si las decisiones no son conscientes en primer término, ¿cómo es entonces que hay una aceptación consciente? ¿Qué sería esa aceptación: un condicionamiento, otra ilusión-engaño del cerebro?

En el problema de la libertad o libre albedrío se parte de que la impresión subjetiva que todos tenemos es la de la libertad de elección. Por eso me pregunto: ¿son de fiar nuestras impresiones subjetivas? Hemos tardado veinte siglos en aceptar que la Tierra giraba alrededor del Sol y no al revés. […] Podríamos poner otros ejemplos de impresiones subjetivas que resultaron ser falsas.

Efectivamente, por los datos de que hoy disponemos, el cerebro se activa de manera inconsciente hasta 7.000 milisegundos antes de que el sujeto de experimentación tenga la impresión subjetiva de voluntad. Por tanto, ésta no es la causa del movimiento, sino una consecuencia más de una actividad inconsciente. Siempre repito que si otros datos hablasen a favor de la existencia del libre albedrío, habría que cambiar nuestra opinión, como siempre se ha hecho en ciencia. […] Si en vez de movimientos simples se hubiesen hecho movimientos que requerían una elaborada reflexión, probablemente los resultados serían aún más contundentes en contra de la existencia de una voluntad libre, ya que los condicionamientos serían mayores, así como la ilusión del control de todo por la conciencia.

Que exista una aceptación consciente es muy común. En la toma de decisiones suele ocurrir que la conciencia se atribuye funciones que no le corresponden. Ese «yo», que también está considerado una construcción cerebral, se atribuye funciones que, en la mayor parte de los casos, están previamente determinadas, por ser inconscientes, y que, por tanto, no le corresponden. La conciencia suele justificar racionalmente comportamientos que no provienen de ella; se ha calculado que sólo se ocupa de un uno o un dos por ciento de todas las funciones cerebrales; el resto funciona de manera automática.

Usted afirma que la libertad es una ficción cerebral. Pero ―perdone que insista en este tema― entonces, lo contrario, es decir, la falta de libertad, sería un hecho digamos que natural. ¿Qué idea del hombre se desprende de este principio axiológico? ¿Cómo sería un modelo político basado en la neurociencia?

La falta de libertad es un hecho natural porque el cerebro es materia y está tan determinado por las leyes de la naturaleza como el resto del universo. Einstein se preguntaba que por qué el cerebro iba a ser una excepción. La idea que se desprende de este hecho, si se sigue confirmando experimentalmente, es que volvemos a estar equivocados respecto a lo que es el ser humano. He dicho muchas veces que la neurociencia va a modificar la imagen que tenemos no sólo del mundo, sino de nosotros mismos. Si la falta de libertad resulta ser un hecho, entonces conceptos como el pecado, la responsabilidad, la imputabilidad y la culpa no existirían. Y el pecado forma parte de la base de las tres religiones abrahámicas o «religiones del Libro»: judaísmo, cristianismo e islam. Eso no quiere decir que tengamos que modificar el código penal y dejar que los que delinquen, esto es, quienes atentan contra las reglas que la sociedad se ha dado a sí misma, queden libres. Lo único que cambiaría sería la imagen que tenemos de esa persona. Pero los delincuentes deben ser separados para que no vuelvan a delinquir. Esto lo hacen también muchos otros animales que viven en sociedad, porque de este modo la protegen.

Francisco J. Rubia. Cátedrático de Fisiología de la Universidad de Manchen, ha sido catedrático en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y director del Instituto Pluridisciplinar de esta misma universidad. Además, es miembro numerario de la Real Academia de Medicina, del Senado de la Academia Europea de las Artes y las Ciencias y del capítulo español del Club de Roma.


2 comentarios so far
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Benvinguda Saliary 🙂

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Podría decirse lo contrario: la presencia de la libertad es absoluta, ya que no hay alguien o algo que la detenga. Piloto automático for ever.

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Comentario por Wu Qi




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