El blog de 道


Bàrnabo de las montañas
25/05/2011, 11:45 am
Filed under: Fragments

Tal vez haya llegado el día que Bàrnabo había esperado, en la oscuridad, cerca de la Polveriera, mientras estaba bajo la lluvia. Pero ahora Bàrnabo tiene miedo. Se ha levantado el primero sólo para fingir que parte con entusiasmo; pero enseguida se ha precipitado afuera deseando que hiciese mal tiempo.

[…]

Bertòn va delante por el sendero con la cuerda en bandolera. Tranquilo como si hubiese de ir a misa; capaz hasta de irse solo. Bàrnabo observa las piedras del pequeño camino que lleva a la Polveriera. No le parece que sea el camino de siempre. Incluso a su alrededor, aquellos árboles, no se había fijado nunca en ellos.

Pronto salen del bosque; en la tartera la niebla comienza a disiparse. Ahora se divisa, alzándose negra contra la luminosidad de oriente, con las paredes húmedas y amarillas, la Cima de la Polveriera. Perfectamente nítida, gélida y silenciosa. El primer destello de sol. Será un hermoso día.

Así pues, ya no es posible pensar en regresar. Bàrnabo no ve la hora de llegar a las rocas, de ver cómo es este disparate. Siempre arriba, por las fatigosas tarteras, a la sombra fresca de la mañana. De vez en cuando alzan la vista. Enormes rocas altísimas, crestas desprendidas, largos desprendimientos tenebrosos que envían gélidos soplos. Ninguno de los dos puede hablar.

[…]

Bertòn comienza a subir, aferrándose con las manos. Bàrnabo, quieto, trata de animarse. ¿Por qué arriesgar la vida? Y sin embargo, a su vez, se mueve, trepando fatigosamente. Se le ha ido un pie de debajo. Logra agarrarse a un saliente, con el corazón latiéndole fortísimo. «Es inútil, no lo consigo. Ya sabía que iba a ser así».

Dirá que se siente mal, que aquel camino es equivocado, pero que tiene miedo no, Bàrnabo no puede confesarlo.

Al cabo de una hora, aproximádamente, los dos se encuentran sobre un pequeñísimo saliente, cubierto por un rojo precipicio. Sin comentarios; avanzar es imposible y descender es de locos. Ni siquiera logran ver, de tanto como se curva en el vacío, el camino hecho para llegar allá arriba.

―Te lo dije, Bertòn. Ahora sí que estamos bien fastidiados.

Pero Bertòn se pone a silbar flojito entre dientes una cancioncilla, algo de amor. Venga, Bertòn, anímate, que, sea como sea, habrá que volver a casa. Él mira las rocas cercanas, después se ata con la cuerda y, mientras Bàrnabo lo sostiene, se descuelga unos cuantos metros y comienza luego a cruzar, en descenso, oscilando sobre el inmenso vacío.

―Aguanta, Bàrnabo, que ahora salgo.

Se ha aferrado a alguna prominencia que desde arriba ni siquiera se ve, está todo enrollado por el esfuerzo. La cuerda, que ha pasado por encima de un saliente, chirría y tiembla, pierde trocitos de cáñamo que se van con el viento. «Ahora acabaremos despeñándonos», piensa Bàrnabo, «la mano que se suelta, la caida hacia atrás en el vacío, el gran vuelo, un terrible choque que entra en el cerebro. Muertos, míralos, al fondo, donde acaban los guijarros».

Es extraño, ahora Bàrnabo ya no tiene miedo. Ya ha entrado en la batalla. La cuerda se tensa y chirría, Bertòn ha desaparecido ya tras el filo. A pesar de todo espera un momento, a pesar de todo están los bosques tranquilos en los días soleados, la carretera solitaria que baja a San Nicola, los anocheceres en la Polveriera. Dirá lo que quiera, pero queda aún tanta vida, ¿por qué debería morir? La cuerda se afloja de pronto, resbala hacia abajo por las rocas haciendo caer piedrecitas. Bertòn debe de haber llegado a lugar seguro. Llega su voz alegre.

―¡Suelta, que ya estoy!

-D. Buzzati


2 comentarios so far
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Un curioso libro que encontré hace ya un tiempo en una libreria de las que huelen a hojas amarilleadas por el paso del tiempo… Reconozco no haberlo leído entero… le eché un “tiento” pero tal vez no era el momento… ( demasiadas lecturas pendientes.. 😉

Ahora… re-leyendo este fragmento… creo que me has dado el empujoncillo final para volver a sus páginas. ( Además, en la edición de Gadir, la portada tiene una preciosa ilustración montañero azulada… 😉

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Comentario por Pekas

Tengo esa misma edición 🙂 precioso dibujo.

Bàrnabo es la primera novela de Buzzati y tiene los defectos del novato. Sin embargo tuvo mucho más éxito que la segunda (El secreto del…) que para mi gusto es mucho mejor.

Cosas del éxito…

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