El blog de 道


Perfil 4
04/06/2010, 1:13 pm
Filed under: Contes

En cierta ocasión el maestro zen de un templo de Kyoto volvió de un largo viaje de la mano de un callado compañero.

Al llegar dijo a toda la congregación: Os presento a Katsu, que permanecerá con nosotros.

Los monjes se sorpendieron de esta atípica incorporación pues es sabido que todo novicio debe pasar las pertinentes pruebas para ser miembro de la Shanga.

Al pasar los dias vieron que Katsu no era normal, apenas hablaba y en general permanecia horas sentado con las manos en el regazo y mirando el vacío hasta que le hablaban o le pedían algo y entonces respondía con monosílabos o ideas muy simples.  Era incapaz de leer y ante cualquier razonamiento siempre parecía responder lo primero que le pasaba por la cabeza

Pronto los monjes más jóvenes llegaron a la conclusión lógica “Ah, Katsu es algo retrasado y en su infinita bondad nuestro maestro lo ha acogido en el templo”

Con el tiempo se convirtió en un criado obediente y cumplidor, aunque no siempre libre de las suaves burlas de los novicios. En una ocasión los novicios le ordenaron que limpiase de gravilla la entrada del templo y Katsu se puso lentamente a recoger una por una cada una de la piedrecillas.

Los monjes sonrieron con suficiencia, ¡así se iba a estar dias! Y como ocurrió que justo en ese momento pasaba el maestro por allí, un monje especialmente adelantado le preguntó: “Sensei, ¿creeis que es posible que un ser tan inferior pueda llegar a ser un novicio y alcanzar algún dia el nirvana?”

El maestro se giró y golpeó al discípulo (como es costumbre en los templos zen).

– Mentecato, dijo, el mismísimo Buddha se ha dignado a acompañarme de vuelta a casa para darnos ejemplo.

E hizo una reverencia a Katsu, que seguía recogiendo gravilla, de una en una, con la mirada perdida y una sonrisa feliz en los labios.


3 comentarios so far
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En Mateo se lee: “¿Por qué miras la brizna de paja que está en el ojo de tu hermano, y dejas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: ‘Deja que yo saque la brizna de paja de tu ojo’, y he aquí la viga está en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces podrás ver para sacar la brizna del ojo de tu hermano.”

De la misma manera, los monje son incapaces de ver el propio ego.

Esa es mi comprensión.

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Comentario por ofido

Muy bello.

Éste no va a estar en el top ten por su falta de comentarios pero merecería estarlo por su hermosura y calidad.

¿De dónde lo sacaste?

Un abrazo

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Comentario por Radamantis

Es un relato mío, gracias por valorarlo 🙂

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