El blog de 道


Los doce eslabones del origen interdependiente (IV)
10/08/2020, 7:07 am
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7. Sensación, Vedana

Es la emoción básica obtenida de nuestra experiencia sensorial.

El contacto (6) nos permite el procesado de “lo visto” y eso generará una posible respuesta de sensación positiva o negativa (o incluso dolor o placer). Por ejemplo: abrimos los ojos y hay un bello gato durmiendo a nuestros pies. O vemos que son las 10am en el reloj y vemos que vamos dos horas tarde al trabajo, etc…

Vedana por tanto, es emocionalidad básica en nuestro diccionario. Que no sentimiento.

Cuando digo emocionalidad básica, me refiero a que las emociones que se contemplan aquí inicialmente serían de placer, dolor, atracción, rechazo, miedo, etc… es decir muy básicas. Cuando hablamos de ellos, dijimos que la neurociencia reconoce apenas diez, algunas fuentes aún menos (seis).

Si no hay respuesta emocional también pararía aquí la cadena, estamos viendo algo emocionalmente neutro (por ejemplo una pared o todo negro).

8. Deseo

Si hay emocionalidad, hay deseo (a veces), es decir un ansia por hacer algo o huir de algo o… Un ejemplo sería que al ver al gato eso me genera una emoción amorosa y el deseo de acariciarlo. Aquí este deseo debe verse más como una intención, no estrictamente como definimos deseo aquí normalmente que se parecería más al punto 9.

La emoción nos mueve hacia el gato… que para eso sirve…

Los puntos 7, 8 y 9 son muy parecidos y se distinguen en sutilezas, y a menudo se mezclan al intentar explicar los 12 eslabones, pero son sutilmente diferentes.

Pero esa sutileza es importante pues explica frases como la de Naropa “El problema no es el disfrute, el problema es el apego”. Es decir, que para Naropa el punto 7 no es problema, no es dukkha, no es sufrimiento. El punto 8 y el 9, sí.

9. Apego

El apego se distingue del deseo (aquí emoción) en que ocurre incluso en ausencia del objeto del deseo.

Es decir, el apego es una huella en Alaya formada por nuestro deseo o intenciones. Al tener intenciones y deseos creamos huellas en Alaya y eso es lo que hará que tengamos apegos continuamente.

Por tanto aquí lo que estamos diciendo es que creamos huellas en Alaya que nos llevaran a ansiar los objetos del deseo.

Es decir, construyo un sentimiento hacia el gato, quiero acariciarlo, quiero que esté, que exista…

Debido a ello, cuando no esté, sufriré. Eso son las marcas en Alaya.

Podemos decir que el punto 8 es el establecimiento de la huella en Alaya y el 9 su activación posterior.

Seguimos



Los doce eslabones del origen interdependiente (III)
09/08/2020, 7:07 am
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4. Nombre y forma

Es decir, dado que ya tenemos consciencia, existe la posibilidad de percepción de formas y asociadas a ellas, nombres (aquí conceptos).

Lo que se pretende expresar es que “el ojo ve” (físicamente) o incluso, en un paradigma de “realidad intrínsecamente existente” (tal como sostiene por ejemplo la doctrina Theravada) sería simplemente la presencia de esa realidad existente (montaña y ojo existen y por eso hay formas).

Hay que decir que una de las diferencias fundamentales entre el budismo primigenio y el Mahayana, es que para el primero, “lo exterior existe” pero el budismo Mahayama adopta una postura intermedia (existe en ciertas maneras, en otras no, pero tu percepción de ello siempre es mente pura).

Por tanto para el primero esta fase es casi “física” y para Mahayana sigue siendo mente en su mayor parte.

Es decir, este eslabón ocurre porque “existe algo más allá de nosotros”, sea lo que sea eso y lo que signifique ese “nosotros” pues depende de cada filosofía.

Por ejemplo, hay la forma de un gato blanco a mis pies en cuanto abro los ojos por la mañana.

5. Los sentidos (las seis sajnnas)

Seis en el budismo, pero serán los que tú quieras siempre que también incluyas al intelecto percibido. Se usa la palabra Sajnna que también es conocida en el blog.

Aquí ya no se habla de los sentidos físicos (forma), se habla de qualia. De la representación que aparece en nuestra mente. Sajnna es qualia. Son lo mismo. En este caso el “mapeo” es 100% coincidente.

Por tanto aquí se dice algo tan sencillo como que si abres los ojos (punto 4) y hay algo que ver, acabarás viendo (punto 5). Surgirá qualia. Surgirá la representación interna del universo a la que todos llamamos “lo visto”.

En este punto ya se han reconciliado ambas ramas del budismo, pues ambas saben que esto sí es mente. Siempre.

Vamos despacito pero es que el budismo es extremadamente detallado.

6. Contacto

Otro viejo conocido del blog: el contacto. Un concepto budista apasionante.

El contacto es el encuentro de Sajnna (5) y Vijnana (3), es decir entre qualia e inteligencia. Entre Samantabhadra y Samantabhadri (en tibetano en postura de coito).

Es decir, no es suficiente con que haya “lo visto”, para ver. Es necesario eso que llamamos el contacto. Si fuéramos un ordenador sería equivalente a decir que no es suficiente que los datos lleguen, hay que procesarlos.

Solo en este momento podemos decir que “vemos”, es decir procesamos “lo visto”. Este punto es relevante porque algunas doctrinas como Yogacara, afirman que este es el punto ideal para romper esta cadena que estamos revisando y así no llegar al punto del sufrimiento. Esta propuesta está detrás de casi todas las doctrinas Mahayana aunque no lo parezca (Zen, Dzogchen y Mahamudra, incluidas). Y todas ellas, tienen prácticas para ejercer la ruptura de ese contacto.

Recordad que es una cadena, lo cual significa que la ausencia de cualquier elemento la rompe y no se llega a su final.

Seguimos



Los doce eslabones del origen interdependiente
08/08/2020, 8:30 am
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Tal como hemos dicho, aquí vamos a interpretar estos doce eslabones como el surgimiento del yo y el sufrimiento en la mente, en todos y cada uno de los momentos puntuales en que eso ocurre. Esa es una forma amplia de entender tanto estos eslabones como lo que significa “renacer”, en este caso que renazca ese “yo” o sujeto mental.

Y vamos a intentar mapear esos eslabones a la terminología del blog. A la del Sistema-mente.

Inicialmente asumamos una posición mental que no solemos poder mantener demasiado tiempo: estamos en ecuanimidad total, como por ejemplo justo tras despertarnos por la mañana. Así partimos de cero.

En ese momento apenas hay contenidos mentales, supongamos que no hay ninguno y la mente comienza a funcionar. Nos despertamos. En cierta manera es como encender al ordenador. Estamos limpios (excepto por lo que tengamos en Alaya).

Veamos que ocurre en doce etapas:

  1. Ignorancia.

Estrictamente esto no es una etapa sino la situación de partida (no una causa, sino una condición). La ignorancia es una mente confundida al respecto de lo que es y lo que son las cosas, y como ocurre la acción, etc… Esta ignorancia reside, lógicamente, en Alaya.

Incluso si nos regalaran todos los gozos de la budeidad por un instante, incluso una situación mental tan ecuánime y gozosa como la de un Buddha, la perderíamos en segundos o minutos, y eso es así, porque la ignorancia descrita anteriormente nos arrastraría al sufrimiento de forma rápida.

Veamos como.

2. Volición

A veces en este punto se habla también de Sanskhara o Impresiones (en Alaya).

Nada que ver con el libre albedrío, pues esa volición, es condicionada y nos lleva a la acción que por tanto es acción condicionada.

Para entender este punto, podemos imaginar que ahora queremos abrir los ojos puesto que ya no tenemos sueño, o porque tenemos hambre o porque recordamos que hemos de ir a trabajar, etc…

Es decir, surge una intención de acción (volición) condicionada pero por ahora todavía motivada por elementos “internos”, da igual cual de ellos sea, puede ser que ya no tengo sueño, que tengo hambre, que recuerdo que he de ir a la oficina.

En este punto esta volición no es problema alguno pues es usando una terminología habitual “sin elaboraciones” o no intelectual.

En el caso que nos ocupa sería la volición casi fisiológica (o sin el casi) de acabar nuestro reposo. En el blog, por no liarnos con lo que a veces se deduce de la palabra volición (es decir el famoso albedrío), se suele usa la palabra pulsión.

3. Consciencia

Aquí se usa tradicionalmente la palabra sánscrita Vijnana que ya debería ser conocida por los lectores del blog. Es decir, nuestra mente se activa, podemos empezar a procesar información para cumplir con aquello que queremos cumplir. Recuperamos eso que solemos llamar consciencia (y que aquí nos empeñamos en llamar inteligencia).

Vijnana siempre se refiere a la mente procesando algo, normalmente uno de los seis sentidos budistas.

Resumiendo, me activo mentalmente para cumplir con esa voluntad. Ved, que la activación de la mente es condicionada, sí es volitiva, pero condicionada. Normalmente es en este punto donde se lían los defensores del libre albedrío.

A veces decimos medio en broma que existe el albedrío pero no es libre. Nos referimos a esto.

Tú has decidido “despertar”, sí, pero de forma condicionada (100% condicionada, por si habían dudas).

Schopenhauer dijo “puedes hacer lo que quieres, pero no puedes elegir lo que quieres”. Aqui podemos ver que Schopenhauer habla de la misma cadena que el budismo (de hecho se dice que se hizo budista). Pulsión (lo que quieres) -> Acción orientada a lograrlo. Lo primero reside en Alaya (o más profundamente, como tener hambre) y no está bajo nuestro control en absoluto, es condicionado.

Es decir, sí es volición elegir entre comer un plátano o una manzana, pero no tienes ningún control sobre por qué eliges una u otra, eso es condicionado (dices “porque me gusta más la naranja” pero no tienes ni la menor idea de como cambiar eso o por qué es así).

Seguimos



Pratītyasamutpāda (los doce eslabones)

Por inspiración de un comentario de Juan en Julio, vamos a repasar, este tema desde un perspectiva acorde a la nomenclatura de este blog.

Primero, ¿qué es Pratītyasamutpāda?

Dice la wikipedia, porque lo que dice es muy correcto:

Pratītyasamutpāda es un desarrollo budista fundamental y común a todas las escuelas budistas. Declara que todos los fenómenos se originan de manera dependiente entre sí por relaciones de causa y efecto (el todos es importante y aquí el pensamiento será un fenómeno si es percibido).

Explica además cómo los seres están atrapados por la ignorancia en un ciclo sin fin de sufrimiento (Samsara) que hace que constantemente perciban la realidad de manera incorrecta.

El principio es expresado en los doce Nidānas (Palidvādasanidānāni, Sánscrito: dvādaśanidānāni) del Budismo), una lista lineal de doce elementos de las enseñanzas budistas. Tradicionalmente la lista se interpreta como describiendo el renacer condicionado en saṃsāra, y el duḥkha resultante (sufrimiento, dolor, insatisfacción).

Una interpretación alternativa Theravada considera que la lista describe el surgimiento del proceso mental y la noción resultante del “Yo” y “mio,” que son la fuente del sufrimiento.

Nosotros aquí estamos de acuerdo con esa interpretación Theravada (y no solo Theravada) y es como vamos a interpretar esa secuencia de eslabones que son (aunque existen muchas otras traducciones):

  1. Ignorancia Avidya
  2. Impresiones o Saṅkhāra
  3. Consciencia o Vijñāna
  4. Nombre y forma o Nāma Rūpa
  5. Seis sentidos o Ṣaḍāyatana
  6. Contacto sensorial o Sparśa
  7. Experiencia sensorial o Vedanā
  8. Deseo, anhelo  Trisna
  9. Aferramiento mental o Upadana
  10. Voluntad de nacer, existencia o Bhava
  11. Renacimiento o Jāti
  12. Sufrimiento o Jarā-maraņa.

Seguimos



Buenos días Hiroshima
06/08/2020, 7:07 am
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Hoy traigo un brusco amanecer,
unas flores que cortar,
un paisaje que ordenar,
roto y su silencio.

Hoy traigo algo para tí,
cuadros rotos que quemar,
traigo cielo y fuego,
traigo un siglo entero.

Ropa limpia sin poner,
traigo muchos muertos,
traigo un triste amanecer,
traigo cielo y fuego.

Buenos días Hiroshima.
Hoy por fin nos veremos los dos.
Miro el mapa de tu suerte.
Doy la orden de tu destrucción.

Hoy hay un brusco amanecer,
una noche sin dormir,
un viaje y despertar.
Un despertar frágil.

Hay un paisaje que ordenar,
un jardín que destruir.
Traigo la respuesta
a tu mokusatsu.

Buenos días Hiroshima.
Soy un sol dentro de otro sol.
Soy la sombra de la noche.
Átomos bailando en tu honor.

Vuelan contra todo.
En sentido contrario,
vuelan contra todo.

Buenos días Hiroshima.                 [Parece el nombre de las olas]
Hoy por fin puedo decirte adiós.  [¿Cómo se llama esta ciudad?]
Miro el mapa de tu suerte.            [Buenos días Hiroshima]
Doy la orden de tu destrucción.   [¿Qué será de ti y de mi?]

Buenos días Hiroshima.             [Hoy voy a plantar dos rosas]
Soy un sol dentro en otro sol.   [Entre lirios, flores sobre el mar]
Soy la sombra de la noche.      [Apago la sonrisa de los niños]
Átomos bailando en tu honor.  [Silencio en la oscuridad]

Vuelan contra todo.

Vuelan contra todo

Vuelan contra todo

Vuelan en sentido contrario.

6/8/1945




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