El blog de 道


La vida es verbo
17/09/2021, 7:07 am
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Otro gran texto que Diego nos regala:


En un comentario del blog se dijo, todo es verbo…..añadiría, todo es gerundio…Comprobadlo por vosotros mismos. Hago un resumen de un imaginario (o no) día en términos de LO QUE ES.

Despertando, Siendo/Sintiendo….Sintiendo (agua sobre la piel, cepillo sobre lo dientes), Sintiendo/Siendo, Bebiendo (café) Siendo/ Sintiendo Masticando/degustando (pan integral con aceite de oliva), Sintiendo/Siendo, Sintiendo (ropa sobre piel), Siendo/Sintiendo, Pensando (planificando día), Sintiendo/Siendo, Tecleando (ordenador) Siendo/Sintiendo….Escuchando/Hablando (teléfono) , Sintiendo/Siendo….

Abreviando: Sintiendo/siendo …Sintiendo/siendo…Sintiendo/Siendo..Todo se va haciendo, sin hacedor, sin sujeto, sin mundo imaginario exterior, sin nada ni nadie que observe o esté al margen, integrándolo todo en un continuo ser/sentir en cada instante – por eso el gerundio-. Un sólo sabor es el sabor continuado del siendo/sintiendo, oler es un siendo/sintiendo, andar es un siendo/sintiendo, pensar es un siendo/sintiendo, gozar es un siendo/sintiendo, amar es un siendo/ sintiendo….todo tiene el sabor de la expresión incesante de la Vida en cada instante…

¿Dónde estoy?: Aquí ;

¿Qué hora es?: Ahora ;

¿Qué soy?: Este instante.



Canción para despedirse
15/09/2021, 7:07 am
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Eres uno de los errores de Dios,
lamentable y trágico derroche de piel.

Soy muy consciente de lo que duele
pero no me dejas acercarme.

Aquí estoy derribando tu puerta
para intentar salvar tu cara hinchada,
aunque ya no me gustas,
yaciente, malgastado intento de espacio.

Mi, oh mi…

Una canción para decir adiós
Una canción para decir …

Antes de que nuestra inocencia se perdiera
siempre fuiste uno de esos,
bendecido con las mejores cartas.
y una voz que me hacía llorar.

Eras el hijo de la madre naturaleza,
alguien en quien podia reflejarme.

Tu aguja y el daño hecho
siguen siendo un sórdido giro del destino.

Ahora estoy tratando de despertarte
para sacarte de tu cielo líquido
porque si no lo hago, ambos terminaremos
con solo tu canción para decir adiós.

Mi, oh mi…

Una canción para decir adiós
Una canción para decir adiós
Una canción para decir …

Antes de que nuestra inocencia se perdiera
siempre fuiste uno de esos,
bendecido con las mejores cartas.
y una voz que me hacía llorar.

Esta es una canción para decir adiós.



Estadio siete: Budeidad, no-meditación
13/09/2021, 7:07 am
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Y nos queda el último estadio: No-meditación que totalmente perfeccionada es para Mahamudra la antesala a la mismísima budeidad (y además de forma irreversible). Y corresponderá por tanto a los tres últimos bhumis del bodhisatva.

Budeidad con residuo tal como dicen en el Tíbet, pues la budeidad final, sin residuo, según la tradición solo se alcanza tras el parinirvana. Nadie es perfecto en este plano. Un Buddha tampoco… aunque vive de forma notablemente plena y gozosa… Y menos un Bodhisatva que no entrará en el parinirvana por ahora…

En este punto (final en muchas tradiciones y final en el esquema) la Presencia absolutamente perfeccionada se impone completamente y el pensamiento reactivo desaparece. Era una función que ya era casi irrelevante al completar un-sabor. Sin apenas esfuerzo, la función inútil es barrida progresivamente por la mente. Ya no habrá pensamiento reactivo en absoluto. El perfecto silencio se impone en la mente del bodhisatva.

Solo existe La Mente, La Presencia y podemos olvidar el resto, ya podemos matar al Buddha, no existe diferencia notable entre meditación y no meditación, y simplemente nos queda retornar al mercado, pues ya sabéis que tras todo esto nos dedicaremos a tareas absolutamente trascendentales:

Cortar leña y acarrear agua (Ir a la oficina, acariciar gatos)

¿Acaso se podría pedir más?

 



Estadio seis: No dualidad, un-sabor (y II)
11/09/2021, 7:07 am
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Si tuviera que mapear algunas propuestas como las categorías tradicionales budistas de Sakadagami y Anagami a esta parte del modelo, que es donde en teoría corresponden, la verdad es que me costaría. No sabría hacerlo. De hecho nunca he tenido clara las diferencias entre ambos estadios, lo que sí es curioso es que los estadios tradicionales Theravada también son cuatro como los yogas Mahamudra, pero ahí queda todo lo que sabría decir.

En el Zen no hay problema pues directamente no hay referencias escritas claras al respecto, con la posible excepción de los cinco rangos de Dongshan que encuentro muy acertados, pero necesariamente poéticos y por tanto muy sujetos a interpretación. Aparte de escuetos, claro. Creo que el mapeo es posible, viable y coherente, pero también discutible por poco sólido. Faltan evidencias.

El resto del Zen suele tener solo referencias breves y poéticas, como cuando Dogen dice:

Olvidarse de sí mismo es ser iluminado por todas las cosas.

Que siempre me ha parecido una bella y poética descripción de un-sabor o no-dualidad: pues se realiza Anatman (el olvido de uno mismo) y lo que queda es iluminado por todas las cosas, es la gran mente del zen que incluye todas las cosas (igual que se dice en Brahman, por cierto, que uno es todo).

Tú eres (esa mínima auto-referencia remanente) porque eres iluminado por todas las cosas. “Tú” es igual a todas las cosas. Esa es la Gran Mente. No hay un “tú” autónomo aparte de La Gran Mente, que incluye “todas las cosas”. Y eso es Anatman.

Aun así, y paradójicamente la doma del buey zen sí que incluye diversos estadios después del “buey domado” dejándonos claro, que incluso tras estabilizar totalmente el despertar (lo que llamamos auto-realización), sigue quedando bastante camino por recorrer.

Esta parte comenzaría con la viñeta de la doma del Buey que afirma “Hombre y Buey olvidados” (fíjate “hombre olvidado” como decía Dogen). Pero ya se ve que ahora todo es mucho menos detallado que al principio de la doma, y cada etapa de la doma, ahora, es realmente equivalente a varias de las anteriores. Aquí pasa lo mismo, este estadio, de nuevo, es todo un yoga Mahamudra completo, el tercero, mientras que los cuatro o cinco estadios iniciales describían solamente un yoga en total.

Si el Buey es la mente despierta. Uno entiende su doma, incluso puede entender con facilidad la viñeta en la que se dice “Hombre olvidado”, es decir cuando nuestra identidad pasa a ser “el Buey” (estadio anterior a este)

Pero ¿qué se quiere decir cuando se olvida también al Buey? ¿nos olvidamos de la mente despierta?

Sí, en cierta manera sí. La mente despierta solo existe por contraste con las otras mentes. Si fuera nuestra única mente, no necesitaríamos destacarla. Ya no hay dos ni tres mentes, hay una.

No querer “olvidar” la mente despierta de los estadios anteriores, reforzarla para que sea un Atman, creer en ello, seguir meditando como si hubiera un sujeto, etc… nos llevará a una forma de no-dualidad existencialista y es otro camino. Thusness de forma muy graciosa llama a estar forma de no-dualidad existencialista O+ y a la no-dualidad basada en Anatman O-.

La diferencia no tengo claro si existe solo en la forma en que describimos el estadio (y por tanto son el mismo) o realmente son dos estados mentales claramente diferenciados. En todo caso en ambos ha habido colapso del teatro cartesiano y por ello, se parecen.

Pero es que además el proceso de auto-referencia individual compulsiva desaparece aquí. Nuestra Presencia se deslocaliza, dejamos de tener un centro y dejamos de hacer auto-referencia en gran medida pues no sabríamos sobre quién o qué hacerla… No hay centro, ni persona, ni buey. La mente despierta deja de ser un “yo”, un alguien (aunque si se insiste siemper se podrá decir que es un “yo”, la palabra es suficientemente elástica para adaptarse a casi todo.

Por eso es también que Mahamudra afirma que la no-yoidad o Anatta ocurre durante un-sabor, que asociamos también con este estadio.

En este punto la meditación tampoco cambia en absoluto, sigue siendo el camino meditativo tibetano, solo se perfecciona, sigue siendo un mero retornar a la esencia de la mente realizada auqnue ahora se puede llegar a tener dudas de como hacerlo pues ya no hay mindfulness y ausencia de mindfulness. La visión en esta etapa pondrá el foco en ver que los contenidos fenoménicos no-conceptuales también sean trascendidos pues también son mente.

De forma consciente, renunciamos a tomar interés en los contenidos fenoménicos también no-conceptuales (lo visto, lo oido), la posición se vuelve equivalente a la del yoga anterior pero con todo contenido. Anteriormente estábamos presentes mientras ocurría el pensamiento sin apegarnos a él, ahora deberemos estar presentes mientras ocurre lo mismo para toda la fenomenología. Pero este estar presente, ya no lo ejerce un sujeto, no hay un polo “trascendiendo” y un polo “trascendido”, es simplemente una actitud de ecuanimidad permanente y omniabarcante. Porque no hay “otra cosa” que trascender. No queda nada más.

En cierta manera ya estamos “siempre en El Ahora”, eso ya no es el problema, pero hemos de consolidar la ecuanimidad también en “nuestro Ahora”. Ese es el trabajo de esta etapa. Ya no sufrimos en absoluto por lo que vaya a pasar mañana o pasó ayer, pues eso es conceptualidad, así que ahora queda no sufrir por lo que pasa Ahora mismo.

Mentalmente, en cierta manera da la sensación de que “damos un paso atrás” y el universo fenoménico nos queda lejos. No hay apego a él y esa es la forma en que se siente. Ese efecto ayuda mucho a esa ecuanimidad en el Presente, pero aún así deberán trabajarse los apegos residuales que resten incluso en los “ahoras”.

No por casualidad esta etapa a menudo se dice que concluye con el séptimo bhumi que se llama “El ido lejos” (Far gone o dūraṃgamā). Y esa será la sensación en la práctica madura: estás en este mundo pero ya no eres de este mundo. O ya no eres (un algo) pero estás en este mundo. Como prefieras, lo primero es más atmánico y lo segundo más budista.

Y con la perfección de esta situación pasaremos al último estadio de esta propuesta (y de casi todas las propuestas budistas Mahayana).

¡Gate, paragate, parasamgate!

Seguimos



Estadio seis: No dualidad, un-sabor (I)

 

En este estadio, tras el colapso del teatro cartesiano, el pensamiento reactivo deja de pertenecer a otra mente, pues la mente inconsciente es absorbida en la realizada. El pensamiento reactivo, el poco que queda, ocurre dentro de la mente despierta. Dentro de La Gran Mente a partir de ahora, pues no hay otra. Y no hay nada que no lo sea. El pensamiento reactivo es otro proceso más. Por eso también se dice que en este estadio en la tradición Mahamudra, que ya no hay “mindfulness ni no-mindfulness”, no hay dos mentes, no hay cambios de ese tipo…

Hay que decir que los primeros pasos en este estadio pueden ser algo desequilibrantes, puede costar encontrar la forma de encajar todo esto pues queda algo de sujeto y está totalmente fuera de lugar. Intuitivamente relaciono este momento (inicios de un-sabor) con el Bhumi “Difícil de dominar” (el quinto) pero quizá solamente fue mi experiencia. Aún así, ciertos maestros Kagyu sí ponen ese bhumi en esta etapa.

En esta etapa es en la primera en que podemos hablar de La Gran Mente del Zen, en mayúsculas y que substituye a la idea de “sujeto”. Hay La Mente y no hay dualidad notable basada en la existencia de un sujeto dentro de esa Mente. Esa situación de no-sujeto aporta alta cotas de ecuanimidad a la hora de enfrentar el Samsara, pues aunque es evidente que yo no soy tú, cierta magia ocurre y las necesidades personales tienden a quedar en el mismo nivel que las ajenas o bastante cerca.

Que el pensamiento reactivo acontezca ya no debe preocuparnos, recordad que la mente despierta no tiene por qué apegarse a él… Acontece o no en función de causas y circunstancias,  condicionalidad, igual que vemos u oímos por origen inter-dependiente.

En ese momento todos los contenidos mentales deben verse como un-sabor: iguales, sin mayor relevancia, pues todos ocurren de la misma manera y tienen la misma capacidad de absorbernos: Ninguna o casi ninguna, y cuando la tengan, deberemos dejar caer ese apego, cosa que ahora es sencilla, no hay impedimentos en eso para la gran mente, todo es mente. Deberemos acostumbrarnos a otra manera de existir, pero nada más.

La ausencia de centro y sensación de ser todo el contenido mental también son indicadores que se usan para la realización de Brahman, así que en mi opinión sería la misma situación. También en hinduismo se usa la palabra Samarasa (no confundir con samsara) para lo mismo, de hecho samarasa significa literalmente un-sabor. Es lo mismo en sanscrito y se usa en hinduismo y shivaismo.

Aquí, por primera vez podemos quizá decir con cierto criterio que alcanzamos lo que tradicionalmente se llama no-dualidad. No antes. Aquí no hay teatro cartesiano posible. Colapsó justo al empezar este estadio. Y por tanto entramos de lleno en la no-dualidad fenoménica (que es la no-dualidad que trata el budismo Mahayana). No hay yo y luego fenómenos, hay fenómenos y procesos, pero no hay otra cosa. Puedes entender Anatman así. La tradición Mahamudra dice que aquí se realiza anatman (en el yoga de un-sabor, el tercero).

Realmente ahora el sujeto apenas existe, o al menos es ilocalizable, algunos maestros “atmánicos” pero muy sabios, como Anadi, hablan de “sujeto transparente” que es decir lo mismo pero no le parece oportuno decir que no lo hay por ninguna parte, pero bueno… no pasa nada…

La situación es de igualdad de todos los contenidos mentales. Eso definiría la perfección de este estadio. Eso y la elevada ecuanimidad ante los eventos externos. No es de extrañar que el “uno” sea el concepto más repetido en este estadio.

Seguimos




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