El blog de 道


El presente (y II)
23/10/2020, 7:07 am
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Hablemos ahora del tiempo como experiencia fenoménica (cómo lo sientes)

Tradicionalmente en espiritualidad se ha dicho que el pasado y el futuro no existen, solo el presente.

Eso sin dejar de ser cierto no da respuesta alguna, ahora no existe el pasado pero ¿existió antes? lo que recuerdo ¿fue presente en su momento aunque no lo recuerde con precisión? ¿o es falso que tal cosa pasó?

Y si fue real, si pasó, podemos decir tranquilamente que ese pasado existió (cuando era presente), luego ¿a qué decir que es falso?

Uno, cuando ha pasado de largo un objeto caminando no dice que ya no existe. Eso puede sostenerse pero es idealismo puro (afirmar que solo existe lo que veo). No es muy razonable, para ver a donde nos llevaría esto es muy divertido leerse Tlon, Uqbar, Orbis Tertius (del gran Borges).

Así aunque es cierto que tal cosa como demostrar que tu pasado ha existido tal como lo recuerdas no es fácil, suena razonable a menos que seas idealista puro. Y en ese caso te sobra todo texto o razonamiento, pues todo es imaginado, nada es sólido, todo vale :). Cualquier razonamiento que hagas no tiene sentido.

Para tener más claro la difícil demostrabilidad de un pasado podeis recurrir a Phillip K. Dick (Blade Runner o Total Recall, por ejemplo). Es una forma entretenida de verlo. Pero que sea difícilmente demostrable no significa que no sea la hipótesis más razonable, sino ¿cual?

La realidad se distingue del idealismo por su coherencia. Si me insertan memorias de vacaciones en Tenerife la semana pasada, puede que yo no me dé cuenta y me lo crea, pero algún amigo puede encontrarse conmigo y contarme como cenamos en Barcelona esa misma semana. Esa incoherencia nos muestra que alguno de los dos “pasados” no fue real. No todo pasado vale.

Precisamente sabemos que nuestra memoria es muy floja e imprecisa, porque podemos hacer esas comprobaciones. Luego paradójicamente, si sabemos que nuestra memoria es débil es precisamente porque podemos comprobar poco o mucho, depende del caso, ese pasado.

Porque se oye mucho ese cliché de “solo existe el presente” pero no se parece reparar en estas obviedades ni plantea alternativa alguna a por qué tenemos memorias biográficas (aunque unos más que otros) coherentes (las mías con las tuyas). Que sabemos que son inexactas, cierto, pero eso es diferente a totalmente inventadas, de esas también hay, se sabe, pero no son todas, por suerte y son detectables por su incoherencia con el resto de registros del pasado que nos llegan.

Si no, tu supuesta “vida” sería una mera fantasía completa como las vacaciones en Total Recall.

Sobre el futuro lo tenemos más fácil, aparentemente no nos ha llegado y todo lo que sobre él elucubremos es solo eso, imaginación, no hay dudas. No es una visión inexacta como la del pasado o dudamos sobre si existió o no. En este caso es imaginación pura, aquí no tenemos demasiadas dudas.

No hay futuro en nuestra experiencia ni lo ha habido nunca, solo pensamientos o imágenes al respecto. Nuestra experiencia es presente y recuerdos (una forma de qualia que lógicamente ocurre en el presente). Nada de futuro.

Creo que es diferente, muy diferente, decir que nuestra experiencia es solamente presente, que afirmar que el pasado no existió. Lo primero me parece razonable, lo segundo todo lo contrario.

Luego ¿Y el presente? ¿existe? ¿tiene dimensión? ¿tamaño? si lo tuviera habría presentes más cercanos y otros menos, luego ha de ser puntual, a-dimensional y un punto (en el tiempo en este caso) se define por su ausencia de partes o componentes, luego ¿cómo podría tener el presente vivido toda esta riqueza fenoménica? No puede ser un punto a-dimensional.

Existe una contradicción importante entre argumentar que el presente es el punto a-dimensional donde se cruzan pasado y futuro, y pretender que a la vez es “todo esto” que se presenta ante nosotros. En un lugar a-dimensional no es posible nada, ni razonamientos, ni seguir la melodía de una canción, detectar movimiento, ni nada, pues todo ello requerirá un mínimo de tiempo para ser construido.

Luego, el presente efectivo (el que percibimos) paradójicamente no puede ser puntual.

Es decir nuestra mente no funciona en un presente a-dimensional sino que construye una experiencia fenoménica a partir de, aparentemente, un buen trocito de pasado (eso que algunos afirman que no existe).

No estoy hablando de recordar el pasado, sino de que incluso para que puedas entender una sola palabra que te digan, necesitas ir más allá de esa supuesta a-dimensionalidad del presente. Si solo tuvieras presente, solo podría detectar en cada momento la presión del aire puntual, pues un sonido requiere de tiempo para ocurrir. Una onda requiere tiempo. Puntualmente, en un punto del tiempo o espacio, una onda no es una onda. Pero el sonido son ondas, la luz son ondas…

También sabemos que los sentidos llegan temporalmente desordenados al cerebro y este los sincroniza. Si alguien tiene las referencias neurocientíficas al hecho, puede ponerlas en los comentarios, lo leí hace tiempo y ahora no las tengo a mano. Existen algunos experimentos visuales muy divertidos al respecto de cómo no existe un orden temporal estricto en la fenomenología. Algunos son tremendamente perturbadores… 🙂 Este no es el que más, pero lo encontré el primero y da una idea. 😀 (necesita audio)

Nuestro supuesto presente pues, no es tal.

Es una construcción mental de “pasados recientes variables” (ni siquiera de los mismos tiempos exactos) basada en procesado mental, y ni tan siquiera es necesario que toda esa construcción se te muestre “a la vez”, bien podría ser una ilusión que oigo el ruido a la vez que veo el golpe. Es por eso que si intentamos verlo como puntual o no-puntual, en ambos casos obtenemos paradojas.

Viene a ser una alucinación bien construida.

Luego nuestro aparente presente es ilusorio, construido, compuesto, mental, etc… al igual que ya dijimos para la… consciencia.

Es una especie de espejismo razonable bien construido, parte del teatro cartesiano. Y no hay pruebas de que ni tan siquiera se te muestre todo a la vez, así pues no es exactamente como una película en un cine, es más complejo. Es cierto que lo vives como si todo se te mostrara a la vez y de forma íntegra pero la realidad experimental parece ser otra, luego es un engaño.

Así pues, tu sensación de tiempo es un engaño. Una alucinación construida y útil.

Entonces el misterio no es tanto el presente de la física que vimos hace dos días, que tendrá sus intringulis pero no nos afecta en exceso a nosotros como experiencia vital que somos, sino entender como ocurre todo esto de lo que hablamos hoy, como surge toda esa experiencia que llamamos “presente” o “paso del tiempo”, y así nos damos de bruces de nuevo con los qualia, eso que nadie sabe como surge ni por qué. Pues toda la experiencia del “presente” se construye con qualia y nada más que qualia.

Nuestro supuesto presente es meramente el surgimiento de qualia y sus procesos asociados. Y el cambio en esos qualias es el supuesto paso del tiempo. Y nada más.

Nada más.

Es decir, básicamente el paso del tiempo, siempre en una dirección concreta, es consciencia cambiando, entendida ampliamente (qualia y su reconocimiento, en un espacio sincronizado).

Sin consciencia no hay paso del tiempo. Sin qualia no hay paso del tiempo y sin algo que perciba los cambios en ese qualia no hay paso del tiempo y sin un orden que sincronice esos qualias, no hay paso del tiempo.

No es que hayamos logrado mucho hasta ahora (ni lo lograremos) pero hemos roto con el espejismo de la física: el tiempo ya no es una cuestión física sino mental o fenoménica si quieres.

Y encima asociada al otro gran misterio: la consciencia.

Así podemos concluir que el paso del tiempo y la consciencia no son dos grandes misterios, son uno.

Y como todo buen gran misterio, no tengo la respuesta a su “¿por qué?”, pero podemos acabar con un texto sobre el tiempo que siempre me ha gustado.

Es todo un reto, vamos a uno de los maestros más crípticos que ha existido dentro de la doctrina budista más críptica: Dogen y el Zen. Quizá esta última conclusión (que el tiempo vivido es consciencia) os ayude en la lectura.

Y si no se entiende, por lo menos obtienes una buena dosis de poesía.

 



El presente (I)
21/10/2020, 7:07 am
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Como apéndice, quizá irrelevante a efectos espirituales, podemos hablar del tiempo. ¿Qué es el tiempo? ¿existe el pasado o el futuro? ¿qué es el presente?

No como upaya o práctica, no como “residir en el ahora”, sino metafísicamente, ¿qué es?

Aunque a la espiritualidad no le impacta en exceso esta visión metafísica, aunque sea por hobbie, veamos que podemos extraer de ella.

Hoy día se dice que el tiempo es la cuarta dimensión.

Inicialmente, desde un punto de vista totalmente matemático eso no dice nada, solo nos cuenta que para apuntar a determinado lugar concreto nos hacen falta cuatro variables y no tres. Poco más.

Si valoras el espacio (3 dimensiones) más el color de ese punto del espacio (otra dimensión adicional) también tienes 4 dimensiones, y son tan reales o irreales como las anteriores. Pero nadie habla del espacio-color como una realidad cuatri-dimensional ¿verdad?

Por tanto aún no hemos dicho nada demasiado concreto sobre el tiempo.

Pero Einstein afinó un poco más, él dijo que el tiempo estaba ligado de forma ineludible al espacio, es decir que no es solamente que necesitemos 4 variables para apuntar a un punto de nuestra realidad. Hay algo más, resulta que esas 4 variables están ligadas y unas dependen de otras. Si cambio una, me cambia la otra.

Eso sí empieza a dar lugar a la idea de un espacio 4-dimensional conectado, una realidad única: el espacio-tiempo.

Así, el tiempo se postula como una dimensión más, como las tres del espacio, equivalente.

Y derivado directamente de ello, surge la idea del “universo de bloque”.

Esta idea dice que el universo es simplemente un bloque 4-dimensional (infinito o no). Así el tiempo no es demasiado diferente de la altura o de la distancia lineal a un punto.

En la teoría del universo de bloque, todo el tiempo está ya ahí, en el bloque.

Igual que una carretera no se crea a medida que la recorremos, el tiempo tampoco.

Siempre está y ha estado ahí (si es que esta frase tiene sentido). Todo él. Como la carretera.

Así pues nuestro supuesto pasar del tiempo (no mental sino científico, como en los experimentos de ciencia) sería solamente recorrer esa carretera temporal, pero la carretera siempre ha estado ahí, es una dimensión que siempre ha existido completa, igual que el espacio.

Nadie cree que el espacio se crea ante él a medida que camina… ¿por qué si nos lo parece con el tiempo?

Por eso también se dice que todos los procesos y leyes físicas son reversibles en el tiempo, es decir funcionan igual de bien hacia adelante en el tiempo que hacia atrás, no hay diferencia. Igual que son reversibles en el espacio, pues son iguales cuando se dirigen a la izquierda o a la derecha.

Eso suena muy sensato pero el problema, no menor, es que nuestra experiencia vital es totalmente diferente. Nosotros si “vemos” pasar el tiempo.

Un universo de bloque, puede tener mil variantes: infinito o no, topologias diversas, determinista o no, etc…

Uno podría decir que dado que el tiempo existe todo él ya, este universo ha de ser necesariamente determinista, pero no es en absoluto así.

El determinismo lo que viene a decir, traducido al universo de bloques, es que de un tiempo T, puedo deducir siempre como será el tiempo T+1, puedo determinarlo, luego es determinista.

Eso no tiene por qué ser así, es decir T+1 puede no depender de T solamente, puede depender también de T+2 (¡el supuesto futuro!) o de factores de azar… Y entonces no es determinista. No puedes determinarlo, pero no porque no esté fijado, lo estaría, sino simplemente porque no puedes determinarlo solo con los datos que tienes en este momento.

Esto último es lo que viene a decir la incertidumbre cuántica (y la interpretación de Copenhagen asociada) llevada a un universo-bloque. Que T+1 depende de T pero también del mero azar y parece demostrado (dentro de unos días veremos un video muy interesante al respecto).

Así que podemos tener un universo de bloque pero indeterminista, y por cierto, casi seguro que cuántificado, aunque eso está por demostrar. Eso significa que el tiempo (y el espacio) existe en “cuantos”, es decir que no todo T es posible, sino que solo algunos los serán, el tiempo pasa a saltos, igual que la energía se incrementa o decrementa también a saltos. Esto no está ni cerca de ser demostrado pero no me extrañaría en absoluto que sea así. Suena razonable.

Eso sí, esos saltos serán tan minúsculos, que a efectos prácticos es irrelevante. Por ejemplo el cuanto de energía es 6.63 x 1034 J·s, no sé si alguien puede llegar a hacerse a la idea de cuán pequeño es eso… es impensable (un cero, una coma decimal y 34 ceros más detrás). Pero es relevante saber que no hay “bloques” de energía más pequeños que eso, y eso da lugar a una revolución increible (la mecánia cuántica como tal).

Así tenemos un posible universo de bloque, granulado e indeterminista. Y probablemente en expansión (big bang), es decir que crece continuamente, al menos por ahora. De manera que igual que cada vez hay más espacio, cada vez hay más tiempo.

Por supuesto el universo podría no ser de bloque, de hecho existen propuestas modernas que revolucionarían las física de ser ciertas y que toman el tiempo, no como una dimensión más sino como realmente algo “que pasa”o más bien que permite que las cosas pasen. Pero por ahora son teorías en desarrollo y sin, no ya demostraciones o pruebas, sino ni siquiera propuestas de experimentos que puedan validarlas en el futuro.

Si seguimos con el universo de bloque, queda claro que desde el punto de vista físico el paso del tiempo no existiría en absoluto. Para una piedra no pasaría el tiempo, todas sus posiciones temporales existen simultáneamente (existen punto, pues simultáneamente es hablar de tiempo)

Así pues, el tiempo puede ser muchas cosas, probablemente una dimensión existente de forma completa del espacio-tiempo, pero el “paso del tiempo” es otra cosa, es algo que no parece ni existir en un universo-bloque.

En un universo-bloque el tiempo no pasa, el tiempo ES (existe). Todo él.

Luego ¿qué es eso que notamos como “pasar el tiempo”?

Bien, lo razonable es pensar, que igual que recorremos carreteras, recorremos la dimensión temporal por alguna causa. A mi, poéticamente siempre me ha gustado verlo como que “caemos”, caemos hacia el futuro, por eso siempre vamos en una dirección y no en otra. ¿Por qué caemos? ¿qué fuerza nos mueve en el tiempo en una dirección concreta?

Y ¿si las piedras no lo ven así? ¿por qué nosotros sí?

Veamos ahora el paso del tiempo, desde el punto de vista no físico, sino subjetivo.

Seguimos

 



El ahora (y III)
19/10/2020, 7:07 am
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¿Es algo más? (aparte de una instrucción muy útil para llevarnos a un mindfulness correcto)

Sí, puede ser más, lo que ocurre es que en el siguiente ámbito igual ya no es una herramienta tan poderosa.

Primero veamos donde no es una buena práctica en absoluto (ni lo pretende).

Bueno, no sería una práctica de adquisición de prajna o sabiduría así tal cual, sin añadir más, aunque cualquier experiencia nos puede proporcionar sabiduría, tampoco para incrementar nuestras emociones positivas y hacerlas independientes de los eventos (del karma), tampoco mejorará nuestra ética, lógicamente, al menos no es una práctica directa para ello.

Si consideramos la meditación, sí podemos hacer una meditación de “residir en el ahora”, pero en este caso ya no es un vehículo especialmente mejor que los tradicionales.

¿Por qué? porque como hemos visto, realmente lo que hacemos es atender a los sentidos y precisamente, en meditación nos sometemos conscientemente a una notable deprivación sensorial, es decir nuestros sentidos están más tranquilos que nunca (excepto durmiendo).

Y como siempre, inicialmente, cuando más claro y burdo o grueso, sea el objeto de nuestra atención más fácil nos resulta, y al revés, cuanto más sútil, más difícil; así que residir en el ahora en meditación se nos hará más complicado que en el día a día, lo cual es paradójico pues uno se sienta a meditar justo por lo contrario, para facilitar la atención y la pacificación.

Será una práctica difícil, no más difícil que una práctica de no-acción, pero casi tanto como ella (que es la práctica reina, es decir no hace falta hacer nada más complicado que esto en todo el camino espiritual).

Así  pues sigue siendo útil en meditación pero ya no es tan ventajosa.

La ausencia de influencia sensorial nos puede llevar a dos lugares aceptables pero diferentes o directamente al despiste, que sería el lugar no recomendable.

El primero es que te concentres fuertemente en un sentido, sea el visual (incluso con ojos cerrados), el auditivo (incluso en silencio) o el táctil (el cuerpo). Los tres son válidos, si eres bueno en esto y perseveras, te llevarán a lugares diferentes pero bastante equivalentes a nivel espiritual. Eso a menudo se recomienda en otras doctrinas, por ejemplo no es raro que en zen te pidan que te concentres en el cuerpo y la postura, como substitutivo (lo sepan o no) de la meditación shikantaza real.

Estaremos sin embargo, haciendo una práctica concentrativa y por tanto nos llevará, en el mejor de los casos, a samadhis concentrativos (sin inteligencia activa), las ventajas y desventajas de esto, se han explicado cuando se trataron las meditaciones de no-acción. A esos samadhis sin inteligencia activa, se los llama tradicionalmente jhanas.

La otra opción es atender de forma algo menos concentrativa a la situación presente, quizá incluso casi ni atender, solo intentar “estar presente” o “estar”, residir de forma más pura en este ahora pero sin concentrarnos en nada concreto.

Algunos amigos del zen bien encaminados, ya habrán hecho el click y dirán “eso es shikantaza” (solo sentarse), efectivamente esto sería exactamente (al 100%) un intento de meditación de no-acción, que como hemos comentado es extremadamente difícil y por ello se acaba convirtiendo en un ejercicio de auto-liberación del pensamiento. Es decir, que nos perderemos en las fantasías por falta de un ancla (un objeto en el que concentrarse), y nos iremos al pasado o al futuro mentalmente, entonces lo tendremos que detectar y retirando todo interés al tema, auto-liberar ese pensamiento (dejar que se apague solo).

Es decir que “meditar en el ahora” ya no es tan concreto, no es tan entendible o fácil como “vivir en el ahora”, pero que de hecho ambas formas de “ahora” (meditativa y en el día a día) al final revierten justo, justo, sin diferencia alguna, en las formas de meditación ya conocidas tradicionalmente o en un mindfulness muy adecuado.

No hablamos (de nuevo) por tanto de diferencias sino de formulaciones lingüísticas diferentes para lo mismo, que si no se analizan en detalle nos pueden parecer muy diferentes.

Lo cual no retira ningún mérito a esa formulación, de hecho dado que “siempre es lo mismo” (o parecido) la formulación es fundamental, pues es lo que permitirá una mejor o peor transmisión de ese “lo mismo”. Será el factor diferencial.

Y por eso se habla muy sensatamente en el Tíbet de que todo esto solo son upayas, medios útiles.

Gracias por vuestro ahora.

Pero seguimos



El ahora (II)
17/10/2020, 7:07 am
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¿Qué has hecho de forma intuitiva? aunque no te hayan explicado qué es eso de “residir en el ahora”…

Pues seguramente, en primer lugar se activará tu mente mindful si no lo estaba ya, aunque al principio quizá no te resultará evidente que eso ha ocurrido si todavía no has afinado la detección interna de la diferencia entre ambas situaciones (mente mindful vs. reactiva). Se activará puesto que se te ha puesto “un reto nuevo” delante y la mente reactiva no es suficiente.

Esa mente buscará “el ahora” para dar respuesta a la petición de residir en él, y ese “ahora” concluiremos que es, lógicamente toda esta experiencia que nos rodea ahora mismo, así que llevaremos la atención seguramente al campo visual o si hemos cerrado los ojos quizá al auditivo, incluso quizá (aunque menos gente) lo lleve al cuerpo, pues aunque el cuerpo está en el ahora, aún lo vemos como “interno” y por tanto quizá no tan ahora como el resto.

También es posible que intentemos atender a toda la experiencia completa, como con una atención desfocalizada.

Iremos a una u otra opción por costumbre, inclinación o por nuestras creencias sobre lo que es eso del “ahora”. Pero todas estas respuestas (acciones y posiciones mentales) son realmente correctas.

Si todas lo son, encontraremos la respuesta a “¿qué es residir en el ahora?” en lo que tienen todas ellas en común.

Y lo que tienen todas ellas en común son dos cosas: la activación de la mente mindful (o del mindfulness si quieres) y la exclusión del intelecto o pensamiento o en general todo proceso cognitivo, de nuestro foco de atención.

Es decir, como siempre, atención y no dirigida al proceso intelectual.

Además esa doble combinación, en toda situación pre-despertar, llevará a que el propio intelecto calle. El efecto, por tanto, es el mismo o similar al del mindfulness tradicional.

Así pues la atención al “ahora” curiosamente o no, es simplemente la atención a cualquier qualia de nuestra experiencia fenoménica actual basada en los sentidos (en este caso los cinco clásicos y dejamos fuera el sexto budista, el pensamiento).

Y eso deja fuera toda experiencia fenoménica mental: intelecto (el sexto pasajero) y también otros surgimientos de qualia no intelectual pero de origen mental, como el day-dreaming visual.

Todo ello existe solamente en el ahora, solamente podemos “irnos” mentalmente (ahora) a otro tiempo con nuestros pensamientos sobre futuro y pasado, surjan estos en forma de intelecto (lenguaje) o de imágenes (raramente de otra manera).

Dado que de ninguna otra manera podemos eludir el ahora, como podéis ver, en realidad no lo eludimos, sin embargo la instrucción se entiende y se lleva a la práctica de forma correcta casi siempre y por parte de todo el mundo. Esa es su grandeza.

A menudo nos lamentamos de lo difícil que es transmitir cualquier instrucción de compostura mental, ¿cómo explico a alguien una actitud meditativa? Es muy difícil.

En todas las doctrinas llevan milenios con eso, se han vertido ríos de tinta y los practicantes a menudo se siguen sintiendo perdidos (también a menudo por leer demasiado, que es el otro problema). Así que, no es nada baladí que esta instrucción tan sencilla se adapte tan bien al practicante. Continuamente se han buscado las palabras más adecuadas para transmitir composturas mentales, y no es fácil.

Es parte de la genialidad de un maestro, es su legado, realmente.

Su realización es irrelevante, es para él y ya está. El maestro es maestro (y no alguien realizado a secas) porque de alguna manera es capaz de transmitir y así, hacer al practicante caminar en la dirección correcta.

Se nos dice que no “estamos en el Ahora” cuando el foco de nuestra atención se va a pensamientos o imágenes (y queda absorta allí) sobre un futuro hipotético o sobre un pasado, siempre basado en una memoria distorsionada. Sobre esas fantasías u otras, pues si sueñas con ser un príncipe mata-dragones, tampoco estás en el presente/ahora.

Pero esos pensamientos y esa atención a ellos y ocurren también Ahora. Por supuesto. Cómo no.

Así que en realidad, esta formulación lo que te está pidiendo es que rompas con el hábito de llevar continuamente tu atención a los surgimentos o elaboraciones mentales, y la devuelvas poco a poco al resto de realidad percibida que te rodea.

Al final es exactamente lo mismo que nos pasad con el dicho y actitud zen del “cuando como, como”.

Por supuesto cuando comes, comes. Siempre. No hace falta entrenar para eso. Lo que se te pide es que la atención no repose sobre el pensamiento discriminativo u otros, sino sobre el acto de comer. Cuando comas, atiende al comer, no al pensamiento. Cuando conduzcas, atiende al conducir, no al pensamiento.

Y si queremos verlo al estilo tibetano podemos recuperar los dos primeros seis consejos de Tilopa.

1 No recuerdes. Deja ir lo que ya pasó.

2 No imagines. Deja venir lo que pueda venir.

Como podéis ver, los dos primeros son consejos sobre no-pasado y no-futuro (más fantasías), luego estáte en el presente.

Cuadra ¿no?

Así pues, residir en el Ahora es una excelente formulación del mindfulness adecuado. Una forma muy adecuada de que el practicante entienda la compostura mental que implica el mindfulness que yo llamo neutro, es decir, aquel inicial en que no hemos añadido ninguna “visión”. Que no es poco, pues inicialmente la “visión” es menos relevante, aunque es interesante añadir siempre desde el inicio una “visión” del tipo “Soy mis pensamientos”, “¿Quién o qué piensa?”, “¿Qué soy yo cuando estoy en este Ahora sin ellos?” u otros similares. Convirtiendo nuestro mindfulness además en una herramienta vipassana real.

Ahora bien, ¿es algo más?

Seguimos



De nuevo, el ahora

Ampliación de un texto de 2015.

El ahora, ahora, vive en el ahora, ahora.

Las modernas enseñanzas espirituales están llenas de referencias al Ahora. No me queda claro su origen pero lo vemos en E. Tolle, en Kabat-Zinn, en la mayoría de maestros neoadvaitas… podéis comentar si conoceis referencias anteriores de maestros que usaron de forma clara “el ahora” como práctica espiritual principal.

Sin embargo no es así en los textos clásicos.

No es que no se hable del Ahora en absoluto en los sutras, sastras o los textos de Shankara y otros vedanta, pero sin duda no tenía un lugar fundamental y costará encontrar referencias destacables.

No es que no conocieran el ahora. Los “tres tiempos” (presente, pasado y futuro) están muy presentes en muchos textos budistas y supongo que algo parecido debe ocurrir en los hinduistas.

Así, no es que tal concepto no existiera, como por ejemplo no existía el concepto de “cero” en los tiempos del Buddha histórico.

Incluso si uno repasa místicos del cercano siglo XX como Ramana o Nisargadatta o maestros zen o en general budistas recientes, encontrará pocas referencias al tan nombrado Ahora, hasta casi finales del XX.

Quizá el gran abanderado del Ahora haya sido E. Tolle porque es notablemente popular, su libro más famoso es casi mono-temático al respecto, y realmente ha creado una formulación nueva y fresca. En su momento el libro de E. Tolle me pareció muy interesante y motivador.

Podría decirse que si algo será destacado en el futuro, respecto a la evolución espiritual de nuestros tiempos, creo que será el uso de El Ahora como upaya (medio útil espiritual). Uno de los pocos conceptos nuevos introducidos recientemente y que es realmente certero y útil.

Lo primero decir que ese “vivir en El Ahora” no tiene nada que ver con una visión “new age” al estilo “Carpe Diem”: aprovecha el día que no volverá…

El Ahora, si lo entendemos como otra de las 48.000 puertas al despertar, nos propone algo diferente, muy diferente, no es un simple “aprovecha el día”, en realidad no tiene nada que ver.

El foco en el Ahora es otra formulación más, otro medio hábil, para romper con la tiranía del pensamiento discriminante o intelecto.

¿Cómo es eso?

En el ahora estás siempre, ¿cómo podrías no estar en el Ahora? ¿en que otro momento del tiempo podrías estar ahora? En ningún otro ¿no?

Así pues una formulación que te pida “centrarte en el Ahora” o “residir en el Ahora” en realidad no puede pedirte eso, pues eso es siempre así inevitablemente, siempre, siempre, siempre. No haría faltar cambiar, ni hacer nada.

¿Cómo podríamos perder ese supuesto “Ahora”?

No podemos, por eso es solamente un medio útil, una formulacion que nos llevará a… ¿a donde?

Hagamos al experimento: reside en el ahora, ahora, prueba, de forma intuitiva, aunque no te haya explicado qué es eso o como se hace, improvisa. Hazlo un rato. Y luego seguiremos (en dos días).

Seguimos




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