El blog de 道


El silencio y el pensamiento
24/03/2017, 8:31 am
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Un bello y acertado texto (post-kensho) de Daido en forobudismo, que en cierta manera encuentro complementario al texto anterior del blog:

En este momento, no veo la necesidad de dejar de hacer ruido dentro de mí, ni veo que surja nadie a quien seguir. Hay un silencio intenso de fondo, eso sí, el cual no interfiere con ningún sonido. Sonido y silencio, parecen convivir sin problemas.

No veo que haga falta ninguna técnica de meditación para entrar en el silencio. Más bien, al contrario, cualquier técnica que aplicase, sería contraproducente. Realmente, la meditación tal y como yo la veo, no es una técnica, sino un reposar en el momento presente. Ni siquiera veo que haga falta dejar ir a los pensamientos. Se puede mirar más allá (o más acá) de los pensamientos, simplemente poniendo la atención en el sonido de la nevera, el sonido del aire que entra por la nariz, o el sonido intenso del silencio. No es necesario ponerse en una postura especial tampoco. Sentarse sobre un cojín puede ser un buen ejercicio psico físico, altamente recomendable, pero se puede practicar la meditación recostado en un sillón con un ordenador en el regazo.

No hay ningún yo del que librarse, en realidad. Hay, por supuesto, pensamientos que tienen que ver con un “yo”, pero ni son buenos ni son malos.

El silencio lo abarca todo, en este momento. Es fácil darse cuenta de ello. No es necesario ser un meditador excepcional, para oírlo. Es un silencio intenso, por así decir. Puedo preguntarme ¿Quién es el que oye el silencio? lo cual acentúa el sonido del silencio aún más. Y al mismo tiempo que se afina mi oído, para captar (pues quizás no sea escuchar) el silencio, oigo el leve sonido de la nevera con más nitidez. Mi atención no se divide entre sonido y silencio. Puede estar en ambos sin problemas. Y puedo notar la saliva que entra en mi esófago cuando trago.

Y si aparece el pensamiento de ver qué voy a escribir a continuación, el silencio vuelve a aparecer y a envolverme son su misterio. No es necesario seguir el pensamiento, pero no es necesario tampoco que se vaya. Puede seguir ronroneando a mi alrededor si tal es su deseo. Otro pensamiento viene. Y otro, y otro… Pero el silencio siempre está presente. Y el ruido de la nevera, o los pasos del gato en el piso de arriba.

Y así por los siglos de los siglos, amen.

Algunos libros de Daido (con precio simbólico o gratis) aquí.

Y su canal de youtube, aquí.

 



Práctica diaria
22/03/2017, 10:46 am
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Preguntaron en forobudismo y aunque no suelo comentar este tipo de cuestiones, dejo aquí el mismo texto arreglado por si es de utilidad o motivación para alguien:

Mi práctica actual es primordialmente “solo estar/ser”.

En función del dia varía entre 1 sentada o 5 (en festivos), raramente más, raramente ninguna, varía según el tiempo libre disponible, pues soy un empleado como todos, no un monje. Pero la media deben ser 2 o 3. Que nadie piense que vivo meditando, a veces son meditaciones de 10 minutos, otras de 30, muy raramente de más de 45…

¿Sensaciones durante la práctica? Es difícil de explicar, cuando se entra muy profundamente en el reino de lo sin-forma, es muy complicado transmitir… por eso hay tan pocas descripciones.

Algunas existentes como de los jhanas sin-forma, pueden dar una idea, pero son generalidades… no dan idea demasiado clara. Y yo tampoco voy a poder hacerlo.

En un estado de samadhi no estás ni aquí ni allí, no hay espacio y solo hay ahora, no hay tiempo, normalmente el bienestar es notable pero no es imprescindible, pues ir desde estar “normal” a tener que parar por el exceso de “gozo”, depende de muchos factores, pero es irrelevante, se debe estar más allá de ello igual que debe estarse más allá de todo apego o rechazo. No por ocurrir en meditación son “más nobles”, los placeres…

Tampoco hay “tú” porque para que existas necesitas tiempo (no tanto espacio), y en todo caso ese “tú” no tendría demasiado que ver con el “tú” habitual, no tiene nada que ver con el intelecto y no tiene centro ni nucleo.

En referencia a lo que llamamos “yo” o donde recae nuestra identidad, existen al menos dos transformaciones que pueden ocurrir (aunque seguramente han de llegar más) y que serán estables y sin esfuerzo durante todo el día… no solo en meditación.

La primera, ese despertar o satori o kensho definitivo o lo que quieras llamarlo te sitúa más allá de tu pensamiento intelectual. Pero todavía eres un “algo”, un centro que observa el mundo y el ir y venir de los pensamientos.

La segunda deshace ese centro ilusorio y ya no se recrea, ni reconstruye un observador concreto, simplemente eres, sin centro. Lo más parecido que queda al “observador” sería la atención pero puede estar o no estar. Simplemente eres lo que eres, es compuesto e impermanente y es indescriptible. Quizá se podría relacionar estar situación con la descripción del tercer yoga Mahamudra un-sabor, one-taste, pero todas las descripciones son necesariamente ambigüas y es difícil ser categórico.

Todo es mente y todo es parte de ti y tu no eres nada concreto, sino el global. Todo tiene el mismo sabor… No es más aflictivo un pensamiento intelectual que el ruido de una moto en la calle.

Si tu práctica es “solo ser/estar”, pueden haber pensamientos o no haberlos, pues tras esas realizaciones es irrelevante, tu profundización va a ser la misma porque “estás más allá de ellos”, molestan igual o menos que el ruido de fondo. La aparición de más o menos pensamientos dependerá sobretodo de tu nivel de excitación durante el dia (por ejemplo el té ) o de temas “intelectuales” pendientes por resolver pero ya te digo, es irrelevante.

También puedes decidir que hoy no quieres pensamientos presentes y con un toque de atención dejarán de estar, pero la situación siempre será algo más forzada, ligeramente más concentrativa, aunque hace falta muy poca atención para excluir al intelecto en un dia “ruidoso” o ajetreado.

Cuando se llegue a determinado punto de absorción desaparecerán completamente pero no es excesivamente relevante. Alguna vez incluso permanecen en ese punto aunque escasamente, pero no afectan en absoluto a la profundidad de la absorción.

La sensación en ese momento en Zen la llaman “Montaña de diamante” y me parece una buena metáfora, eres eso, una montaña de diamante de claridad perfecta, estable, e inamovible, clara y brillante. Sin yo, sin tiempo, sin percepción ni no percepción. La percepción existe, pero no es atendida salvo algo muy notable, por ejemplo una explosión. Ocurre similar a como cuando duermes, de hecho si relajas la atención en cierto punto de absorción aparecerán ensoñaciones.

Estarás ahí in esfuerzo. Al igual que una montaña no se esfuerza por estar, tampoco hay esfuerzo por estar, el samadhi es sólido, no requiere apenas de nada por tu parte, simplemente estás. Pero estás totalmente lúcido, despierto y presente.

De hecho puedes distinguir las “meditaciones correctas” de los trances o meditaciones incorrectas precisamente por la presencia, claridad y lucidez que vivas. No importa tu experiencia, por magnífica que sea, si no estabas totalmente presente y lúcido no es meditación, es trance o sueño, o un punto intermedio….

El tiempo pasa sin notarlo, da igual un minuto que treinta.

Pero no hay que intentar reproducir nada de esto, solo continuar humildemente con nuestra práctica. Si un dia deseas reproducirlo, no ocurrirá, aunque ya lleves cinco años haciéndolo, porque precisamente quién lo bloquea es “aquel que quiere cosas”, lo que se llama “el sujeto” en el Sistema-Mente. La práctica de “solo ser/estar” entre otras cosas incluye “no querer nada/no rechazar nada” y eso puede llevarse a extremos de sutileza que parecen no tener fin.

Otro aviso final, precisamente lo que ocurre durante la práctica es lo más irrelevante de todo. No debemos cegarnos con eso. Recordemos que se llama práctica, porque es para justo eso… practicas… ensayos… lo relevante es como cambia tu vida el resto de horas que no estás practicando.

Ese es el indicador directo y real de como van realmente las cosas, más allá de estados placenteros o experiencias nuevas e interesantes en condiciones “de laboratorio”. Y una buena descripció de esto (que no es mia) la veremos en el próximo texto del blog.



Tipos de meditación (PDF)

Como siempre que un tema se hace excesivamente largo, para facilitar la lectura y distribución:

Meditaciones: una posible clasificación.



Las huellas de Daoxin (道信)
18/03/2017, 7:15 am
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Roberto ha publicado estos días un texto de Chan primigenio bastante interesante, creo que traducido por él mismo. Así que me hago eco de ello. Lo encontrareis aquí.

Estas son las disposiciones preliminares a la concentración, y este debe ser el método (dharma)

Pero se trata aquí de un método «intencional». Ahora bien el Dharma reposa sobre la «ausencia de método», y no es sino con un método «no-metódico» que se puede comenzar a hablar de «método». Como el Dharma es «no-intencional», solo el método no-intencional es verdadero.

Es por ello que se dice en un sūtra:

«La vacuidad, la no-intencionalidad, el no-tomar en consideración (apraṇihita) y la ausencia de características constituyen la verdadera liberación.»

Es en este sentido que el verdadero método es [llamado] «no-intencional».

Nota: No-tomar-en-consideración (apraṇihita) es otra buena forma de expresarlo, ¡no tomes nada en consideración!!!



Tipos de meditación (y V)

Hasta aquí hemos hablado de meditación samatha con objeto, aunque este sea mental o sutil. Ahora hablaremos de la meditación samatha sin objeto y como ésta en realidad está conectada, aunque no lo parezca y realmente no lo he leido nunca en otro lugar, como está conectada con el Shikantaza o las meditaciones Mahamudra sin objeto.

Tradicionalmente se ha hablado de cuatro Jhanas con objeto (con forma) y cuatro sin él. El cuatro es un número que se repite en múltiples doctrinas al referirse a estados nuevos de consciencia, incluso entre maestros que poco tienen que ver con el budismo, como Anadi, y esto no es casual.

Ahora hablemos de Shikantaza y de forma parecida de cierto tipo de meditación Mahamudra sin objeto.

En estas dos meditaciones hermanas lo que nos piden es que nos coloquemos de alguna manera más allá del pensamiento intelectual.

Para ello debemos haber reconocido ese espacio más allá del pensamiento intelectual donde reposar, sea de forma estable o solo temporalmente durante la sesión. Si no ¿dónde vas a reposar?

Es por ello que no se puede hacer shikantaza así de buenas a primeras.

Se puede intentar, pero básicamente lo que se hace incialmente es ir descartando pensamientos uno tras otro hasta que realicemos ese espacio, en cierta manera estás en tierra de nadie hasta que realices ese espacio.

Como decía hace unos dias Anadi en este blog, una carencia del Zen Soto, es que no da herramientas claras para el reconocimiento de ese espacio o estado de consciencia. Se ha focalizado demasiado en el solo-shikantaza.

Esto solo puede ser una hipótesis, pero la hipótesis de trabajo aquí, es que ese reconocimiento de ese espacio cuando se hace estable y se vuelve un nuevo estado de consciencia permanente, debería ser equivalente al primer estado de consciencia permanente obtenido en meditación samatha y del que hablamos hace unos dias, aunque interpretado de otra manera.

En Zen, abrise a este espacio, se llama Kensho (temporal o permanente), literalmente “ver tu naturaleza/esencia”. En Mahamudra sería la entrada al segundo yoga, y el trabajo previo en esta doctrina, algo menos conocida, es bastante parecido aunque más variado y detallado que en el Zen.

Así pues el meditador avanzado en estas doctrinas, cuando tiene acceso al espacio más allá del pensamiento intelectual y puede reposar en él, pasa a realizar una meditación sin visión y que es básicamente samatha sin objeto.

Ya no hay pensamientos a descartar, pues o bien no están o bien no nos afectan en absoluto y podemos reposar en una base mental vacua.

En este punto la atención gana una propiedad fundamental que no tenía antes: podemos estar atentos pero sin estar atentos a nada.

Creo que esta es la forma de explicarlo más sencilla, se entienda o no, también a veces se habla de atención pura.

No es que no estemos despistados y que la atención se vaya moviendo de un objeto a otro, no, no es eso. Tampoco es que abramos nuestra atención para intentar cubrir gran parte nuestra experiencia. Todo eso es posible, pero no es eso.

Es que podemos estar atentos pero sin estar atentos a nada. Podemos activar la atención y simplemente permanecer ahí, totalmente ecuánimes y relajados con la atención activa.

En este punto puede empezar nuestro viaje por los estados de absorción sin forma, los samadhis más elevados.

Aquí conectamos (de nuevo solo puede ser una hipótesis) con los jhanas sin forma tradicionales. Estaremos básicamente haciendo lo mismo: atención o concentración pero sobre nada… o si quereis en la vacuidad.

Así pues, en cierta manera pareciera que estas meditaciones permiten llegar a los samadhis sin forma por otro camino, sin pasar antes por los jhanas con forma u objeto, los concentrativos.

Con todo esto, podemos entender uno de los textos esotéricos de LinJi, uno que siempre ejerció una gran atraccion sobre mi: sus famosas cuatro posiciones y por eso la cuarta y última es una definición perfecta de shikantaza maduro.

Dijo Linji, en su cuarta posición:

A veces no elimino completamente ni la persona ni el entorno.

[…]

El monje dijo:
“¿Puedes decir algo más sobre no eliminar ni persona ni entorno?”

El maestro dijo:
“El rey asciende al palacio enjoyado. Los  campesinos cantan en el campo”.

 


¿Qué es el Rey? La atención, la reina.

¿Qué es el palacio enjoyado? El espacio tras el pensamiento intelectual, ¿hay algo más brillante?

¿Qué son los campesinos? Los pensamientos intelectuales, burdos e ignorantes.

¿Por qué cantan en el campo? Porque ya no me afectan en absoluto. Fuera, en el campo, dejadlos que canten…

El rey asciende al palacio enjoyado. Los  campesinos cantan en el campo.




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