El blog de 道


Punto a punto
12/07/2020, 7:07 am
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Según desarrollamos la práctica, naturalmente experimentamos momentos en los que la calidad del mindfulness es mayor y más continúa, y somos capaces de prestar una mayor atención a los fenómenos tanto internos como externos. Y es cuando comenzamos a percibir que lo que a primera vista parecía tan sólido, tiene gran cantidad de lapsos en su continuidad. Y más aún, nos invade una creciente sensación de que la continuidad es construida. De igual forma que esos dibujos para niños que se delinean siguiendo los puntos numerados, una atención esmerada muestra que la mente agrupa fragmentos de la experiencia en el momento presente, y elabora una vivencia global aparentemente sólida. Y cuanto más grande y sólida aparezca, mayor identificación y sufrimiento aparecen. Este agrupamiento de puntos ocurre tanto con relación a una memoria, una experiencia inminente o una justo en este momento.

Mindfulness posibilita la investigación, las preguntas acerca de lo que está ocurriendo. Descubre que tras una difícil situación vivida o que estamos viviendo hay una fabricación mental construida con pequeñas porciones de experiencias diferentes. Nos hacemos conscientes de que el global de la situación ha sido inconscientemente generada con pequeños y separados instantes y que en realidad está totalmente vacía de esa universalización.

Las creencias en vagas generalizaciones y abstracciones pierden su fuerza cuando las sometemos a este tipo de examen. Esta poderosa técnica mina la identificación con las mismas en una forma que produce calma, apertura y liberación.

Esta “unión de los puntos” es también evidente, más sutilmente, con las emociones. Si con curiosidad y tiempo, prestamos atención momento a momento a una emoción como la tristeza, por ejemplo, no encontraremos un flujo interrumpido de la misma. Típicamente ocurrirá que descubriremos interrupciones en el sentimiento, como cambios en intensidad, o quizás momentos breves de paz u otra emoción, y nuevamente tristeza y así sucesivamente.

Basados en experiencias anteriores pudiera ser que tengamos miedo de experimentar esta emoción o de ser abrumados por la misma, pero, sin embargo, la verdad es que nunca es tan sólida y agobiante como anticipamos. En cada experiencia hay más espacio y luz de lo que imaginamos. Pero tan solo una cercana y delicada atención mindfulness puede descubrirlo. Se puede experimentar la tristeza continuamente, pero tan solo si la mente realiza su acostumbrada danza, su agrupación inconsciente de los puntos, sin la debida atención por nuestra parte.

De aquí que podemos afirmar, por ahora, que mindfulness revela en realidad la forma en la que construimos algo solidificando la percepción, dándole una continuidad que no posee inherentemente. E igualmente, que, mediante su práctica, este proceso pierde paulatinamente su fuerza.

Como resumen a todo lo anterior, cabe destacar que, aunque mindfulness puede pensarse como “estar con las cosas tal como son”, es más exacto y útil bajo el prisma de la vacuidad, considerarla una forma de percibir las situaciones que construye menos que nuestra forma habitual de hacerlo. Ocurre porque dejando a un lado historias y costumbres, y prestando atención de una manera más cercana, directa y continua a aspectos simples de nuestra experiencia, trasciende un cierto nivel de abstracción y construcción mental y no se identifica con percepciones y procesos que la mente intelectual gusta tanto de edificar.

  • Rob Burbea, traducido por Juan


Diferenciando emociones
10/07/2020, 7:07 am
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En realidad, cuando observamos, llegamos a la conclusión de que no es una emoción sino un conjunto de ellas. Lo que es posible entonces, es que tratemos de separar delicadamente, diferenciar las mismas, incluso aunque no haya una palabra para describirlas. Manteniendo en la conciencia cada una de ellas por turno, podemos prestarles atención, quizás cordialidad, o cualquier cosa que sea necesaria. El agobio que podamos experimentar con la situación puede aliviarse de esta manera e incluso ayudar a su resolución. Aún más importante, la diferenciación es una mayor simplificación del objeto de atención, porque en lugar de un enredo emocional tenemos que tratar con hebras de la maraña, más manejables, y de esta manera comenzamos a desenredar el nudo que forma parte de la compleja estructura de la abstracción y percepción.

Enfocando tan solo la sensación

A veces, ni tan siquiera es necesario prestar atención a la emoción, sino tan solo a un nivel mucho más simple, placentero, no placentero o ni lo uno ni lo otro, de las sensaciones corporales de la emoción en ese momento. Podemos descubrir una parte del cuerpo en donde sea fácil distinguir estas sensaciones. De forma suave y con una atención equilibrada seguimos su ritmo, placentera, no placentera, neutra, una tras otra. No es una práctica para ejercer habitualmente, pero permite en gran medida nuestro objetivo de simplificar la experiencia.

Trabajando de esa manera con las emociones, podemos ganar confianza en la tarea de encarar estados emocionales indeseables o complejos. Específicamente relacionados con la vacuidad, advertiremos como algunas veces es posible desenredar, debilitar y extraer energía de un entramado emocional y su construcción mental correspondiente que causa nuestro sufrimiento. En el proceso, el inicio del conocimiento liberador de la fabricación mental y la vacuidad tomará asiento en nuestra vida.

 Mediante las prácticas descritas y debido a su énfasis en la simplificación -atención focalizada, estando en contacto, escogiendo un objeto más simple para su observación’, lo que llamamos mindfulness detiene la construcción mental o la ralentiza. Y no solamente eso, es evidente que expone abiertamente algunas fabricaciones e ilusiones como lo que son, y debilita hasta cierto punto, la incuestionable creencia que tenemos en la realidad objetiva. Uno de los medios es especialmente interesante, y vamos a tratarlo a continuación.

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La simplificación de la atención
08/07/2020, 7:07 am
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Aunque de forma implícita y en realidad no separada de los conceptos de simple atención y mantenerse en contacto, podemos poner en el tapete otro aspecto potencial de mindfulness que contribuye igualmente a deconstruir nuestra realidad: la atención focalizada o desnuda.

Con frecuencia, cuando hay sufrimiento, nos enredamos tratando de combatirlo en un nivel de gran complejidad, ideas, historias y pensamientos. Trabajar en este momento con la situación y tratar de averiguar qué pasa es importante y necesario, pero no siempre ayuda. Prestar atención a abstracciones inútiles sólo alimentará estos edificios mentales, añadiendo más complicación, ego y sufrimiento.

Con la simple atención y manteniendo el contacto comentados anteriormente, escogemos deliberadamente o bien poner atención de forma sencilla en un nivel de experiencia simple y menos conceptual, o mantener el contacto, lo nos obliga a la inmediatez de las experiencias sensoriales, de forma que no nos embrollemos con complejidades y les demos combustible para su desarrollo. En ambos modos la mente se lleva aparte de los senderos habituales, de los laberintos y construcciones indeseables, evitando darles refuerzo en ese momento. Esto puede simplificar la experiencia global y posiblemente desatar uno de los nudos gordianos del sufrimiento, ya que cuanto menos se construya, menos ego, menos problema y menos sufrimiento. Por tanto, podemos decir que una de las formas en las que mindfulness ayuda es manifestando una atención más simple a un aspecto más sencillo de la confusión del evento.

Yendo un poquito más allá, es posible igualmente reconocer que cualquier experiencia complicada es en realidad un conjunto de experiencias simples. Por tanto, mediante la práctica de mindfulness, a veces podemos seleccionar qué objeto, de entre los muchos constituyentes de dicha experiencia, es al que vamos a prestar atención. Esta atención focalizada en algunas experiencias del total de las mismas ayudará en mayor medida en dejar de construir la experiencia que cualquier otra técnica. Potencialmente existen otros elementos de una experiencia difícil y complicada a las que podemos hábilmente dirigir nuestra atención:

Una cuidadosa atención a las emociones en el cuerpo

Considera el ejemplo de una persona que se siente alterada y petrificada con el pensamiento generalizado de que “No sé qué voy a hacer con mi vida”. Es posible desenredar el nudo del sufrimiento y disminuir la construcción mental atendiendo cuidadosamente a las emociones, por ejemplo. Aunque pudieran parecer el resultado de la experiencia, las emociones pudieran ser en realidad causas, un elemento que es responsable de promover el edifico de abstracción y sufrimiento erigido.

Quizás existen emociones presentes que han sido suprimidas inconscientemente en lugar de manejadas de forma saludable, y son las que están alimentando la red de pensamientos y percepción. Esto puede ocurrir cuando la atención, a través de la aversión y el rechazo, en emociones difíciles como el miedo o la tristeza, proyecta el sentimiento en los pensamientos y abstracciones en lugar de sentirlo en el cuerpo.

Aprendiendo deliberadamente a traer la atención de forma habilidosa a las emociones que están presentes en el cuerpo en ese momento, permitiendo expresarse y manteniendo las mismas, logramos que se suavicen. Paralelamente el cuerpo también se relaja y los puntos de vista cambian positivamente, de forma que es posible contemplar “mi vida” de forma diferente. Esto ocurre porque nos damos cuenta de que la percepción actual no es debida a la causa inmediata, sino también parcialmente dependiente del estado emocional existente. Observando cuidadosamente, veremos que la abstracción y la percepción petrificadas no reflejan las cosas como son realmente, y en vez de traducirse en un comportamiento irresponsable, nos libera para responder más acertadamente a lo ocurrido. Prestar atención a las emociones corporales, nos rescata del atolladero de las conclusiones, y debido a su simplificación, la fabricación mental disminuye en gran medida.

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Entendiendo mindfulness bajo la perspectiva de la vacuidad (III)
06/07/2020, 7:07 am
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Conceptos, abstracciones y atención desnuda

Conectada íntimamente con esta idea de mantenerse en contacto existe la noción de “atención desnuda”. La mente no tan solo tiene el hábito de inmiscuirse en asociaciones e historias, sino también una tendencia a superponer un velo de conceptos, abstracciones e imágenes sobre nuestras experiencias básicas. Y podemos sentirnos fácilmente encantados y fascinados por esa forma de ver las cosas, percibiendo en términos de y a través de la lente de ese concepto, abstracción o imagen, en lugar de atender más simplemente a los datos básicos presentados por los sentidos.

La imagen mental de nuestro cuerpo, en lugar de las sensaciones del mismo, es con frecuencia lo que le preocupa a la mente y con lo que se engancha; y sentimos las sensaciones del cuerpo mezcladas con esta imagen, en lugar de percibirlas directamente. O quizás, oyendo un sonido y reconociendo un aeroplano, el concepto e imagen de este se superponen al sonido de forma que lo que escuchamos es más vago, menos íntimamente atento a la experiencia del sonido en ese momento.

Con frecuencia esto no causa daño alguno, pero cualquier velo en nuestra experiencia colorea y oscurece esta, y a cualquier investigación sobre la misma le ocurrirá igual. Junto con esta situación, la abstracción y los conceptos están también involucrados en el significado de proliferación mental, y en algunos casos no resultan tan inocuos.

Por ejemplo, en épocas de cambio e inseguridad, si una persona está agitada llegará a pensar, “No tengo ni idea de lo que voy a hacer con mi vida”. Y creyendo en este pensamiento convincente pero bastante abstracto, aparecerá la ansiedad y se generará un círculo vicioso de reacción/cosificación.

Esto es nuevamente sufrimiento. Lo que aquí no se ve es que la mente ha pintado una imagen de la situación general de nuestra vida que es exagerada, y demasiado amplia. Se ha declarado una situación que es demasiado ambigua si se toma en forma literal, y la mente se agita dolorosamente en las redes de su propia construcción. La abstracción, este sentido de “mi vida” tan general, que es en sí misma una construcción, edifica igualmente un sentido de sí mismo y el sufrimiento
consiguiente.

En las situaciones en las que existe un sufrimiento, puede ser aconsejable preguntarse a uno mismo si la mente ha sido atrapada por alguna abstracción u otra cosa, para ver si puede identificarse ésta, y entonces cuestionarse si la perspectiva mostrada por dicha abstracción es necesariamente verdadera. Además de esta posibilidad, la atención desnuda, que es una característica de la práctica de mindfulness parece que profundiza este velo de abstracciones y conceptos debilitando su poder de convicción.

La atención desnuda consiste en mantener una forma de observar que conoce y se vuelve plenamente consciente, momento a momento, poniendo cuidadosa y profunda atención a las sensaciones corporales asociadas a la experiencia (presión, ritmo, temperatura, posición, volumen, sentidos, etc.) y poniendo de lado tanto como sea posible, por ahora, cualquier historia o interpretación que la mente quiera añadir, incluso aunque haya algo de verdad en dicha interpretación.

Al respecto, merece la pena enfatizar un par de puntos en relación con esta técnica. El primero es que nuestra investigación debe ser sensitiva y gentil. El área de curación emocional es compleja, y demanda de nuestra parte amabilidad, pero también coraje, inteligencia e integridad. En segundo lugar, advertir que la atención desnuda puede que no sea siempre mejor o más certero modo de investigar que aquel que implica una mayor complejidad psicológica. Aunque puede ser inmensamente útil, la atención desnuda es tan solo otro instrumento de observación, y que no puede convertirse en una limitación mediante su uso continuo.

La sanación y la libertad son lo importante. En nuestras vidas y nuestras prácticas, debemos ser libres para cuestionar y experimentar con diferentes formas de observar. ¿Qué podemos aprender de esto? ¿Qué podemos sanar? ¿Qué puede ser liberado?

  • Rob Burbea (traducido por Juan)


Entendiendo mindfulness bajo la perspectiva de la vacuidad (II)
04/07/2020, 7:07 am
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Y todo esto es doloroso, y cansado. Involuntariamente, en el proceso de interpretar la situación, me construyo también a mí mismo, y posiblemente en una forma consabida y aflictiva siguiendo mis condicionamientos tempranos. El corazón se cierra a cal y canto, la percepción visual se limita a ciertos puntos de vista y toda la situación se vuelve prolija. La mente ha sido apartada de la percepción inicial y se enreda con un proceso en el que el sentido de identidad propio o del otro junto con un problema aparentemente real se elaboran conjuntamente, y esa construcción es sufrimiento.

Si encontrándome en dicha situación me esfuerzo por mantenerme en contacto con el ambiente, el proceso surge igualmente, pero mediante la práctica del mindfulness, respaldado por la intención de mantenerme en contacto, puedo llegar a reconocer que existe la posibilidad de que la mente haya sido arrastrada a esta proliferación mental, alejada de la inmediatez de la experiencia, y por tanto tratar de librarme de dichas asociaciones desde el inicio de su desarrollo.

Si en un momento dado no obstante, reconozco que he sido arrastrado a esta maraña, o si incluso se ha convertido en un tornado, es importante saber que no todo está perdido. Hay todavía muchas opciones prácticas disponibles. En el contexto de mantenerse en contacto, simplemente hacer el esfuerzo de volver la atención al momento presente y a la experiencia real del contacto con los cinco sentidos. Puedo necesitar hacerlo varias veces, pero la tormenta finalmente se apaciguará. Contribuirá igualmente a debilitar el control del proceso y reforzará la mente en su habilidad de mantenerse en contacto en el presente en lo sucesivo.

Si se mantiene la práctica de permanecer durante el día, o parte de él, tratando con mindfulness de mantenerse en contacto, descubriremos que es una forma deliciosa de ser. Más liviana, sencilla, menos abundante en complicaciones mentales, y viviremos la luminosidad del ahora, y la espaciosidad de liberarse del auto centramiento.

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